Mostrando entradas con la etiqueta Payne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Payne. Mostrar todas las entradas
viernes, 31 de mayo de 2013
Escena 22. EL futuro lo creamos nosotros mismos.
No quería despertar. No quería abrir los ojos, solo quería seguir sintiendo el cuerpo fuerte y caliente de Darius a su espalda. El macho ahora dormía a su lado, abrazándola, exhausto después del día que ellos dos habían disfrutado, dejándola a ella igual de exhausta, colmada, saciada.
No quería tampoco salir de aquel lecho, no quería salir de aquella cama. Allí era donde se había sentido feliz por primera vez en su vida, dichosa, completa. Complementada.
El guerrero a su espalda, se removió en su sueño y posó sus labios en la piel de su cuello, en la nuca, y susurró su nombre en sueños.Ella sintió como su corazón se derretía de amor por él en ese mismo momento, y fue consciente de que además de haber tomado y marcado su cuerpo, había marcado su corazón a fuego.
Se había enamorado de él. ¿ cuando? No tenía ni idea. No sabía si había sido un proceso progresivo desde el primer momento que se conocieron, o si solo había sido fruto del apareamiento del cual los dos habían disfrutado.
Darius le había mostrado un mundo que no conocía, una sensaciones desconocidas que ahora formaban parte de ella. Le había mostrado que ella era capaz de albergar sentimientos de nuevo, que su corazón podía latir otra vez, que la vida tenía mas que ofrecerle.
¿ Qué pasaba con su vuelta al santuario?
Cuando esa pregunta cruzó por su cabeza, notó una presencia familiar en la estancia. Y no era Darius a su espalda.
Saltó de la cama como un resorte dispuesta a enfrentarla, fuese como fuese.
Un segundo solo y estaban madre e hija mirándose frente a frente. Una en su forma etérea, energía pura cubierta por el manto negro que siempre la acompañaba. La otra totalmente desnuda , mostrando la bravía de su cuerpo en una pose mas de guerrera que de elegida.
- ¿ Que estas haciendo aquí, madre de todos?
jueves, 30 de mayo de 2013
Escena 21. Mía.Tuyo.
Ella oyó la pregunta en medio del latido de sus sienes, el rugir de su sangre, intentando recuperar la respiración. Podría haberse dejado llevar por el placer que le había hecho descubrir Daríus y olvidar incluso su nombre y quien era...pero la voz del macho que ahora se había convertido en el centro de su mundo la hizo volver a la realidad, a él, al momento que acababa de disfrutar. Levanto su mirada hacia él y su cabeza y sus brillantes ojos azules la encadenaron del todo a él. Apenas consiguió aclarar su garganta y volver a su consciencia antes de responder.
- Estoy mas que bien Sire...Daríus. Por favor, dejadme llamaros por vuestro nombre, deseo que vos me llaméis por el mío. -
Tal familiaridad estaba prohibida para las elegidas, todo dechado de virtudes y anodinas , siempre miembros de un todo. Y nunca individualistas. Todo lo contrario a lo que ella era. Y quería en este momento disfrutar de su rebeldía e individualidad.
Sin apartar la mirada de ella, él asintió besándola de nuevo y dejándole ese dulce sabor en sus labios. Ella sabía que no encontraría en el mundo otro sabor que la deleitara como este. Nunca. Pero inmediatamente Payne sintió que su cuerpo pedía mas. Una necesidad ancestral de querer sentirse colmada por el macho que la estaba poseyendo en cuerpo y alma se instauró en ella misma y dejo su mente ausente de otro pensamiento. Dio las orden a sus brazos de moverse .Gimió sintiéndose frenética, mejor que nunca.Tenia una sensación en su bajo vientre que aun no entendía pero que sus instintos pronto verbalizaron sin que ella pudiera hacer nada por frenarlos.
lunes, 17 de diciembre de 2012
Escena 20. Sensaciones .
En medio de una bruma de lujuria desbordante, Payne no entendía nada de lo que
estaba sucediendo, ni con ella misma ni con Darius. Su cerebro estaba
debatiéndose entre el deseo de someterse o rebelarse, pero no
conseguía tomar el control de su cuerpo, un cuerpo traidor que funcionaba por sí solo. Ni lo conseguía ni lo
quería en el fondo. Darius estaba consiguiendo que se sintiera mas viva que
nunca.
Cuando ella enterró sus manos en su pelo, se sintió elevada y separada del suelo. Darius la había apresado y levantado en volandas, empezando a andar con ella. El sudor estaba cubriendo su frente y entonces ella se acordó alarmada.
- Sire..¡vuestra herida!- Él no se paró ni aminoró el paso ni la dejo caer. Al contrario, la abrazó mas fuerte y gruñó como si se hubiera molestado por haber dudado de su capacidad para transportarla o cuidar de ella. Estaba tenso cuando respondió.
- Nada podrá separarme de vos ni de vuestro cuerpo Ni siquiera una maldita herida-
Ella cerró los ojos, pero su instinto protector pudo mas que ella, y concentrándose, proyectó toda esa energía que provenía de su lado materno hacia la herida de Darius deslizando su mano hacia su abdomen. Brilló como una vela en medio de la oscuridad de la casa y él aparte de parpadear , no dejó de avanzar con ella en brazos.
Cuando ella enterró sus manos en su pelo, se sintió elevada y separada del suelo. Darius la había apresado y levantado en volandas, empezando a andar con ella. El sudor estaba cubriendo su frente y entonces ella se acordó alarmada.
- Sire..¡vuestra herida!- Él no se paró ni aminoró el paso ni la dejo caer. Al contrario, la abrazó mas fuerte y gruñó como si se hubiera molestado por haber dudado de su capacidad para transportarla o cuidar de ella. Estaba tenso cuando respondió.
- Nada podrá separarme de vos ni de vuestro cuerpo Ni siquiera una maldita herida-
Ella cerró los ojos, pero su instinto protector pudo mas que ella, y concentrándose, proyectó toda esa energía que provenía de su lado materno hacia la herida de Darius deslizando su mano hacia su abdomen. Brilló como una vela en medio de la oscuridad de la casa y él aparte de parpadear , no dejó de avanzar con ella en brazos.
martes, 27 de noviembre de 2012
Escena 19. Cayendo las barreras.
Payne parpadeó para adaptar sus ojos a la luz del interior de la casa. La estancia no era muy amplia pero parecía acogedora. Darius se movió detrás de ella y de repente las velas de la sala se encendieron. Eso le permitió ver mejor a su alrededor. Las paredes de piedra roja brillaban bajo la tililante luz de las velas de los candelabros. La mesa del centro ocupaba toda la estancia, y la alacena de madera enfrente de ella devolvía los brillos de las pequeñas luces cuando estas se reflejaban en los platos.
Varios muebles mas había en el lugar, sillas, una cómoda...todo ello en el mismo tono de madera oscura. Era una casa sobria, pero acogedora.
Payne se giró hacia Darius para decirle algo y fue cuando vio que se movía despacio por la habitación. Aunque se movía bastante bien para haber sido intervenido por el sanador hacía tan solo unas horas, ella se preocupó enseguida y se acercó a él extendiendo sus brazos con la intención de ayudarle a caminar. Él la detuvo con un gesto de su mano y una negativa de su cabeza .
– Estoy bien elegida. Puedo moverme solo-
martes, 18 de septiembre de 2012
Escena 18. Interludio.
Cuando Darius despertó los ojos le pesaban como si tuviera dos piedras sobre ellos. Y algo latía en su abdomen. Le costó un mundo abrirlos y la sensación de tenerlos llenos de arena no desaparecía aunque intentara parpadear tanto como le fuera posible. Cuando intentó mover su cuerpo elevando sus rodillas, oyó las pisadas de alguien a su lado y una sombra se cernió sobre él.
– Habéis despertado. Es realmente asombroso.-
Aquel que hablaba y le miraba asombrado era el vampiro al que había intentado guiar a Payne. Y al que habían conseguido llegar.
-¡ ¿ Donde está la hembra?!-
domingo, 9 de septiembre de 2012
Escena 17. El Sanador.
Darius gritó a pulmón en el momento que sintió al sanador trabajar en sus entrañas. Después apretó los dientes todo lo que pudo e inhalo todo el aire que sus pulmones le permitieron , pero el dolor era monstruoso, intenso, mucho mas de lo que había soportado hasta ese momento. Algo apretó su mano y le hizo apartar la atención de lo que esta sucediendo en su abdomen. Su mano estaba asida a otra mano que le apretaba con firmeza. Enfocó su vista y vio a Payne mirarle con preocupación mientras le sujetaba y le miraba para infundirle fuerza.
- Apretad fuerte Sire...que el dolor fluya a través de vuestro agarre y yo haré el resto por vos.-
Darius no entendía una palabra de lo que decía la elegida pero no se paró a pensar dos veces, en la siguiente punzada de dolor que le provocó el sanador, apretó con fuerza la mano de la elegida. No era digno de un macho como él el apoyarse así en una hembra...pero el dolor no le hacía pensar correctamente. La hembra no pronunciaba palabra alguna y le seguía sosteniendo la mirada mientras apretaba ella misma los dientes. Su piel brillaba un poco , e inexplicablemente el dolor iba disminuyendo...no desapareciendo, pero si disminuyendo. Ella sonrió al ver que en su cara desaparecían los signos de tensión del dolor un poco.
domingo, 8 de julio de 2012
Escena 16. Luz blanca
Darius andaba enfrascado en medio del ataque de aquel grupo de asesinos e intentaba alejarles todo lo posible del coche. Cuando se había materializado en el exterior, apenas había podido esquivar los ataques del grupo de restrictores que habían hecho detener el carruaje en el camino. Un árbol caído había sido su estrategia. Algo simple y efectivo. Los pobres doggens no habían tenido ninguna oportunidad.
Se vio enseguida en medio de la lucha. Sin tregua, le atacaron, lo que él había agradecido en su fuero interno porque su cuerpo pedía desde hacía días alguna válvula de escape a tanta tensión. Ahora ya no estaba tan seguro de su alegría inicial.
Necesitaba concentrarse en el momento. Y en ese momento tenía a los seis atacándole. De un impulso , arremetió con el mas cercano con un golpe del puño de la espada corta que blandía en su mano derecha . La daga en la mano izquierda dio de pleno en el corazón de un segundo restrictor que se abalanzo sobre él por ese flanco ,tras un giro circular de su codo. Las heridas le dolían pero el no podía detenerse. Giraba sobre si mismo manteniendo a raya a los cuatro que quedaban y que estaban decididos a acabar con su vida. No podía dejarse vencer. Por la raza, por sus hermanos. Por la hembra.
martes, 19 de junio de 2012
Escena 15. Furia ignea.
Daríus volvió su rostro hacia ella, esta vez visiblemente intrigado .
-¿ De que estáis hablando elegida?
- Me habéis oído perfectamente, no voy a volver. Hagáis lo que hagáis, no conseguiréis que vuelva allí.-
Darius frunció el ceño. Luego se relajó sobre el asiento , poniéndose cómodo y esbozando una sonrisa.
– Bien...soy todo oídos para la explicación que me debéis a ese hecho- Payne se sintió un poco turbada ante la actitud del macho. Recordaba las palabras que le había dicho el día anterior. “ Al final acabareis diciéndomelo”.
- No debéis preguntar lo que no os puedo responder- Payne bajó los ojos sintiéndose un poco culpable. Era lógico que alguien como él quisiera una explicación. Daríus soltó una risa que reverberó en las paredes del pequeño vehículo por encima del traqueteo constante de las ruedas en el camino.
- Elegida, soy un macho razonable, se me conoce por serlo...pero vos me hacéis llegar a los límites de mi paciencia- Payne se hundió en el asiento echándose hacia atrás, intentando escapar de su cercanía al ver como él se inclinaba hacia adelante en actitud casi amenazadora y clavaba sus ojos en ella. - No queréis darme ninguna explicación, pero sí dejáis caer esa amenaza acerca de no volver. Tenéis un problema entonces. Como no encuentre ninguna explicación lógica a lo que me estáis diciendo, no pienso cambiar mi actitud. A mi me han encomendado una tarea y voy a cumplirla. Soy vuestro ghardian hasta que la Virgen Escribana os reclame...y por ella os juro que cumpliré mi objetivo o moriré en el intento. ¿Me he explicado lo suficientemente bien?-
martes, 5 de junio de 2012
Escena 14. ¿Libertad?
Darius la estaba observando fijamente mientras ella tenia la vista fija en el exterior, observando el mundo a través de la pequeña ventana . El traqueteo constante del carruaje no parecía ninguna molestia para ella, que había permanecido en silencio e inmóvil desde que habían salido de la mansión de Pollok.
Se habían despedido cortésmente de la familia anfitriona, teniendo él que controlar los instintos asesinos que surgieron de lo mas profundo de su ser al tener que ser testigo directo de cómo Derek se acercaba a Payne, cortejándola abiertamente, buscando convencerla para que restara mas tiempo en la casa. Los ojos de Payne habían resplandecido ante la seria oferta y le había mirado suplicante durante un segundo...para luego dejar caer la cabeza ante la negativa muda y penetrante de la mirada de Darius. Segun las costumbres, El Ghardian decidia sobre la hembra que custodiaba. Payne no esta en sehclusion, pero a todos los efectos, el ghardian decidía por ella.
jueves, 24 de mayo de 2012
Escena 13. Sorpresas.
La respuesta a su pregunta la encontró en el comedor, sentado a la mesa con la familia al completo. Todos se levantaron al entrar ella en la estancia y se sintió demasiado observada , abrumada con la reverencia con la que la miraban. Alrededor de la mesa estaba los anfitriones y una pareja nueva de vampiros que la miraban de igual manera, un macho y una hembra.
El corpiño del vestido le oprimía demasiado el pecho y elevaba su senos demasiado para su gusto. El volumen de la falda del vestido le dificultaba demasiado los movimientos. Las enaguas que llevaba debajo y que la doggen había insistido en que era de rigor ponérselas, se estaban pegando a su piel y ya las estaba odiando. Tan incómoda se sentía que creía que la estaban mirando por lo mortificada que se notaba. Estaba intentando disimular todo lo que podía, mantenido su rostro sonriente y su mirada cálida. Se estaba sorprendiendo a si misma de lo dócil que podía comportarse, y todo por agradecimiento y ganas de empezar a vivir entre los de este lado. Si quería hacerlo , debía empezar a adaptarse a las costumbres sociales. Pero se sentía fuera de lugar con esas ropas y bajo la mirada de todos observándola y esperando que realizara su siguiente movimiento. La argolla que Darius le había dejado en su muñeca, la había dejado esta estratégicamente cubierta por un exquisito pañuelo que le había traído la doggen, parecía un elemento de decoración femenina. En ese momento estaba dudando de la efectividad de aquella estratagema sintiendo tantos ojos sobre ella.
viernes, 11 de mayo de 2012
Escena 12. Recuperación.
Darius no se materializó en sus habitaciones. Así como se encontraba, decidió hacerlo en otro lugar que conocía de la última visita realizada a la familia anfitriona. Lo hizo en una de las cuevas que había en los territorios de la finca Necesitaba estar sólo, sentirse alejado de todo lo que le estaba alterando, dejándolo en un estado en el que nunca había estado. Conocía las cavernas del lugar como la palma de su mano...había tenido que recorrerlas una a una cuando el hijo mayor de la familia había desaparecido. Ahora podían ser el refugio que necesitaba en esas horas del día.
Necesitaba respirar aire fresco y recuperar el aliento. Y el sol en el cielo era un completo problema para ello. El pelo mojado caía sobre su rostro enmarañado y la pequeña brisa acompañada del silencio de las grutas consiguió empezar a calmarle. Necesitaba urgentemente calmarse...no era un macho dado a las perdidas de control. Siempre había afrontado todo lo que la vida le había lanzado a la cara con una gran entereza... pero ahora se sentía fuera de lugar en su propio cuerpo.
Notaba sus sienes palpitando frenéticas, el bum-bum de los latidos perforándole el cerebro, su corazón latiendo acelerado, la adrenalina bombeando por todo su sistema. Se sujetó con un brazo en la pared e intentó recuperar el ritmo habitual de sus latidos y el de su respiración, ahora entrecortada.
viernes, 4 de mayo de 2012
Escena 11. Instintos.
Darius sintió como todo su cuerpo respondía ante la visión de la elegida desnuda sin poder hacer nada por evitarlo. Demasiado tiempo sin una hembra y sin alimentarse. Esa tenia que ser la explicación, porque no podía darle otra al hecho de que su cuerpo reaccionara al cuerpo de aquella hembra díscola, malcarada e insolente.
Intentó cerrar los ojos y darse la vuelta como tendría que haber hecho un caballero. Pero siendo sinceros, además de eso, era un vampiro, uno de los mas fuertes guerreros de la orden de la Virgen y del rey, y como tal ,todos sus instintos estaban magnificados desde su nacimiento .
Poco importaba la vocecita que ahora intentaba ahogar esos instintos, diciéndole que aquella era una elegida sagrada y que la mismísima virgen le había encargado su seguridad. Una segunda voz aparecía sobre la primera recordándole que debía proveerla de todo lo que necesitase.
Sus colmillos alcanzaron su máxima longitud dentro de su boca al pensar en las necesidades de la hembra. La perspectiva de proveerla de todo lo que necesitase en la tierra hizo que le picaran los colmillos y todo su cuerpo se calentara en respuesta.
jueves, 3 de mayo de 2012
Escena 10. Reflexiones en el agua.
Se sabia de memoria el contorno , el color y hasta las costuras de la cortina roja que tenia enfrente. No sabia el rato que llevaba sumergida en el agua, minutos, horas...no sabía.
Un pequeño ruido en la habitación de al lado la hizo salir de su estado de ensoñación y de la mirada perdida que hasta ahora había dirigido a la mencionada cortina, y dirigir sus ojos hacia la puerta cerrada que no había podido abrir con la mente. Y lo había intentado...¡ oh sí que lo había intentado!.
Pero Darius había sido fiel a su palabra y la había atrancado. Como había odiado a ese macho en esos momentos.
Recordaba haberse sentido como una estúpida, con los pies en el agua y el vestido mojándose sin remedio, gritándole sin que él hiciera nada al respecto...tuvo que esperar a que la sangre dejara de hervirle para empezar a pensar con coherencia.
Se había negado a moverse del lugar y rebajarse a salir detrás de él. Y había intentado con toda la fuerza de su mente embestirle, primero a través de la puerta, luego a través de las paredes, lo que no pudo hacer . Podría haberlo hecho usando sus capacidades divinas.
Pero no quiso hacerlo. Ahora pensaba en ello y en sus motivos.
jueves, 19 de abril de 2012
Escena 9. Educación y sensibilidad.
Payne hervía de rabia pura ante la indiferencia de Daríus. Ni siquiera la mera perspectiva de dejarla en evidencia le hacía desistir de su intención de tenerla esposada. Y ella que había creído que se encontraba frente a un caballero de verdad.
Pollok volvió sus pasos hacia ellos y se sentó en el sillón de enfrente. Si les había oído no lo parecía o simplemente se comportaba conforme a su educación.
Daríus se divertía un poco con la situación...sólo un poco. Realmente estaba un poco preocupado por las circunstancias de Payne. Pero no le veía otra alternativa. La veía bien capaz de desmaterializarse nada mas se viera libre de la esposa de acero. Su instinto se lo estaba gritando bien alto en su cerebro. Payne no era una elegida como las demás y no actuaba como ellas tampoco.
Por suerte la familia de Pollok como casi el resto de la sociedad en torno a la Glymera, bien poco sabía acerca de las costumbres reales de las elegidas. Estas no solían estar muy a menudo en la tierra y solo los miembros de la hermandad tenían el privilegio de tratarlas continuamente. Aunque eran bien conocidas por todos y veneradas cuando eran vistas y tratadas por los miembros de la raza, eran un enigma para el resto . Pero una elegida esposada a su muñeca era algo tan estrambótico que no respondería a ninguna excusa que se le ocurriera. Él mismo, incluso con su linaje de prínceps, estaba por debajo del nivel social de la elegida...a los ojos de Pollok, sería una especie de herejía.
A Darius le importaba poco que le consideraran hereje o lo que quisiera la sociedad formada por la Glymera. Como miembro de la hermandad, tenia en un puesto privilegiado en el altar del conocimiento tanto a lo concerniente a la madre de la raza como a muchos otro secretos que solo el rey y sus hermanos conocían. Y no era su misión ni su responsabilidad que todo aquello se hiciera publico. Su misión la tenia atada a su muñeca y era un encargo de la mismísima madre de todos.
miércoles, 11 de abril de 2012
Escena 8. En casa ajena
Bajo el espeso manto de la noche, iluminada por la luz de la luna , Payne observó la enorme extensión de terreno que tenían en frente y la figura de la enorme casa. Darius se había detenido frente al arco de una entrada de piedra engalanada
Para ella todo era nuevo , interesante y motivo de fascinación. Sus ojos iban de un lado a otro ahora, acostumbrándose a la luz de las antorchas diseminadas por todo aquel terraplen frente a la entrada principal.
– Podéis soltarme, Sire...puedo andar-
Volvió a recordarle, se sentía un poco culpable y un poco estúpida por haberla tenido que portar en brazos todo aquel trayecto. Debía tener los brazos entumecidos. El solo respondió con una sonrisa y elevándola mas hacia si mismo.
– Lo se, pero por lo poco que queda, prefiero que vuestras heridas no se abran. ¿Habrán cicatrizado un poco?-
Payne dirigió su mirada a sus pies y vio que la sangre que tenía en ella ya era reseca. Le escocían las heridas aun, signo de que no estaban del todo cerradas. Sabía que estaba débil por la falta de comida.
– Un poco, sí...-
Darius también echó un vistazo desde su posición a esos pies.
viernes, 6 de abril de 2012
Escena 7. El principio de la confianza.
El primero sonido que profirió ella fue, por supuesto, una queja en forma de grito.
- ¿Pero ..¿ que?!-
Que la cogiera en brazos en menos de un segundo la dejó estupefacta y sin saber como reaccionar. Hacía ya rato que tenia en carne viva la planta de los pies. Pero no se quejaba del dolor. El dolor formaba parte de la vida y era lo único que ella reconocía como propio...no le asustaba el dolor, al contrario, la hacía sentir viva.
Al verse en brazos del vampiro todo su interior gritó rebelándose ante ese contacto. Tenía claro que no necesitaba la ayuda de ningún macho, miembro de la hermandad o no. Ella podía valerse por sí misma sin problemas. Pero lo que Darius habia hecho la descolocaba tanto , que no sabía como reaccionar. Darius era un macho distinto a lo que ella pensaba que eran los machos.
- ¿Pero ..¿ que?!-
Que la cogiera en brazos en menos de un segundo la dejó estupefacta y sin saber como reaccionar. Hacía ya rato que tenia en carne viva la planta de los pies. Pero no se quejaba del dolor. El dolor formaba parte de la vida y era lo único que ella reconocía como propio...no le asustaba el dolor, al contrario, la hacía sentir viva.
Al verse en brazos del vampiro todo su interior gritó rebelándose ante ese contacto. Tenía claro que no necesitaba la ayuda de ningún macho, miembro de la hermandad o no. Ella podía valerse por sí misma sin problemas. Pero lo que Darius habia hecho la descolocaba tanto , que no sabía como reaccionar. Darius era un macho distinto a lo que ella pensaba que eran los machos.
Escena 5. Furia
Payne estuvo a punto de incinerar ahí mismo al macho llamado Darius por haberla apresado. Le había impedido escapar y desmaterializarse siendo mas rápido que ella . Empezó a sentir en su fuero mas interno una especide de respeto y admiración por haber sido mas rápido y mas inteligente al preveer sus movimientos. Pero sólo en su fuero interno. Ahora sólo quería acabar con la osadía del macho.
Iba a estallar en su furia ígnea , pero la parte racional de su cerebro le recordó que él no era el culpable de todo aquello. Como buen siervo de la Virgen Escribana, Darius sólo hacía lo que se le había indicado hacer...y eso la ponía aun mas furiosa por no poder descargar su rabia en la verdadera responsable de todo. Su mahmen.
Que ilusa había sido al creer que ella la dejaría huír del santuario y la dejaría vengarse de la muerte de su hermano sin tener que asumir las consecuencias. Había cometido el mas ruin de los pecados, había cercenado la vida de aquel que la había engendrado, uno de los mayores crimenes que podía cometer un vampiro. Y su mahmen era conocida por seguir al pie de la letra las leyes, Nunca hacía excepciones, nunca. Su hermano había muerto por culpa de esa maldita fijación.La iba a castigar al volver y había solicitado a uno de sus mejores guerreros que fuera a apresarla.
Escena 3. Conocimiento.
CAPITULO 3. Conocimiento.
Había cometido una estupidez al atacar a aquel macho. Ahora lo veía claro.
No había sopesado bien sus opciones y se había lanzado contra él llevándose llevar por sus instintos primarios, por el linaje de sus venas.
Si había creído que por haber acabado con la vida de su padre, el guerrero llamado Bloodletter, podría acabar con cualquier otro macho, había estado muy equivocada.
Su aversión a los machos era sobradamente conocida en el santuario. Su mahmen estaba irritadisima con esa actitud suya a negarse a cumplir con su destino de elegida. Y esa misma insistencia era la que había calado tan hondo en ella que se había convertido en un aborrecimiento irracional contra el otro sexo .
Había cometido una estupidez al atacar a aquel macho. Ahora lo veía claro.
No había sopesado bien sus opciones y se había lanzado contra él llevándose llevar por sus instintos primarios, por el linaje de sus venas.
Si había creído que por haber acabado con la vida de su padre, el guerrero llamado Bloodletter, podría acabar con cualquier otro macho, había estado muy equivocada.
Su aversión a los machos era sobradamente conocida en el santuario. Su mahmen estaba irritadisima con esa actitud suya a negarse a cumplir con su destino de elegida. Y esa misma insistencia era la que había calado tan hondo en ella que se había convertido en un aborrecimiento irracional contra el otro sexo .
jueves, 5 de abril de 2012
Escena 1. Libre.
Se materializó en un claro del bosque a kilómetros de distancia. El
corazón le latía sin control en su pecho y respiró intentando que el
aire frío de la noche llenara de oxígeno su pulmones. Volutas de humo
salieron de su boca mezclándose con la helada reinante. Se sentía
liberada, eufórica. Con el frenesí de la violencia circulando por todo
su sistema. Con ese éxtasis y satisfacción que provocaba el matar.
Respiró aliviada porque por fin el bastardo conocido como el Sanguinario había tenido lo que se merecía, una muerte dolorosa. Y a manos de su propio linaje, su propia hija. Poético final pero muy justo a sus ojos.
Era la primera vez que le quitaba la vida a otro ser vivo...y contra todo pronóstico establecido por las estrictas normas y conductas a las que fue sometida desde su nacimiento, había disfrutado con ello. Criada como la élite de las hembras de su raza, cualquier muestra de violencia o descontrol era considerada una especie de blasfemia.
Respiró aliviada porque por fin el bastardo conocido como el Sanguinario había tenido lo que se merecía, una muerte dolorosa. Y a manos de su propio linaje, su propia hija. Poético final pero muy justo a sus ojos.
Era la primera vez que le quitaba la vida a otro ser vivo...y contra todo pronóstico establecido por las estrictas normas y conductas a las que fue sometida desde su nacimiento, había disfrutado con ello. Criada como la élite de las hembras de su raza, cualquier muestra de violencia o descontrol era considerada una especie de blasfemia.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)














