lunes, 17 de diciembre de 2012

Escena 20. Sensaciones .







En medio de una bruma de lujuria desbordante, Payne no entendía nada de lo que estaba sucediendo, ni con ella misma ni con Darius. Su cerebro estaba debatiéndose entre el deseo de someterse o rebelarse, pero no conseguía tomar el control de su cuerpo, un cuerpo traidor que funcionaba por sí solo. Ni lo conseguía ni lo quería en el fondo. Darius estaba consiguiendo que se sintiera mas viva que nunca.

Cuando  ella  enterró sus manos en su pelo, se sintió elevada y separada del suelo. Darius la  había apresado y levantado en volandas,   empezando a andar con ella. El sudor estaba cubriendo su frente y entonces ella se acordó alarmada.

- Sire..¡vuestra herida!- Él no se paró ni aminoró el paso ni la dejo caer. Al contrario, la abrazó mas fuerte y gruñó como si se hubiera molestado por haber dudado de su capacidad para  transportarla o cuidar de ella. Estaba tenso cuando respondió.

- Nada podrá separarme de vos ni de vuestro cuerpo Ni siquiera una  maldita herida-

Ella cerró los ojos, pero su instinto protector pudo mas que ella, y concentrándose, proyectó toda esa energía que provenía de su lado materno hacia la herida de Darius deslizando su mano hacia su abdomen. Brilló como una vela en medio de la oscuridad de la casa y él  aparte de parpadear , no dejó de avanzar con ella en brazos.

En pocos pasos cruzaron el umbral de una puerta y velas fueron encendidas de repente . Fue depositada sobre el mullido borde de una cama y ella respiró con fuerza al verle de pie frente a ella. En esa posición parecía incluso mas grande de lo que era, empequeñecía la habitación con su sola presencia. La miró desde esa altura con devoción en sus ojos para después caer de rodillas a sus pies, inclinando su cabeza.

Payne se sintió desvalida ante esa expresión de pleitesía, algo de lo que nunca creyó ser merecedera.

- Sire...por favor. ¿ que hacéis?-

El en vez de contestar a su pregunta, levanto su mirada hacia ella, elevó su cuerpo sobre sus rodillas y  acuno su rostro entre las manos.La besó con tanta pasión que creyó que  sería ella la que caería de rodillas ante él.

 Después de besar cada centímetro de su boca con una reverencia casi mística, le hablo a a escasos milímetros .

- Trataros como merecéis.Aunque sé que mi alma después de esto está condenada ,  pienso trataros como merecéis ser tratada, no como una hembra cualquiera.  No sois una hembra como las que conozco...no pienso tomaros contra una pared. Sois la criatura mas hermosa que he visto nunca...-


Payne le miro respirando dificultosamente, intentando procesar cada una de sus palabras y algo en su interior se  fragmentó, se resquebrajó.Cada vez le parecía mas adorable aquel enorme macho que tenía  en ese momento enfrente, de rodillas.

Pero  la lujuria estaba embotando sus sentidos, la carne controlando sus impulsos. No sabia que hacer...si pegarle con todas sus fuerzas por dejarla en semejante estado de necesidad mientras hablaba  o rendirse ante tanta caballerosidad.

El no le dejó elegir.

 De repente le levantó la falda de su vestido ,dejándola totalmente expuesta para él. Ella sonrió por el hecho aunque lo que hubiera tenido que hacer era sonrojarse como una amapola. Ella no era ninguna amapola y cada muestra de su instinto salvaje le agradaba mas de lo que ella admitiría nunca. Al menos, él había encontrado un punto medio que la  permitía seguir manteniendo su teórica reputación de elegida intacta. Y le había hecho un gran favor, esas enaguas la habían atormentado desde que se las puso, haciéndola sudar y soportar picores inoportunos. En ese momento, libre de casi toda atadura física, mental y espiritual, ella le observaba detenidamente, no queriendo perderse nada de lo que él le estaba ofreciendo. Quien sabia cuando volvería a disfrutar de algo así cuando fuera entregada a su mahmen.

El mero pensamiento hizo que una punzada de dolor le atravesara el pecho y cerró los ojos para digerirlo. Ese macho que tenía enfrente iba a entregarla a su mahmen, a devolverla del lugar del que había huido...pero también era el mismo que tenia a sus pies en ese momento... besándole la punta de los dedos. Decidió dejar de pensar, no era el momento,ya abordaría luego los pormenores de toda aquella historia. Ahora quería sentir cada onza de todo lo que se le estaba dando...algo que había negado y de lo que había rehuido siempre y que ahora quería experimentar con todas sus fuerzas.

Levanto su cabeza emitiendo un gemido al sentir su caliente y juguetona  lengua lamiendo sus dedos, y no pudo detener las palabras en medio de la nebulosa de placer que la estaba embargando. Nadie la había tratado de esa manera tan delicada nunca. Y lo que estaba sintiendo, por una vez en su vida la hacia sentir bien...femenina, valorada, amada.

- Qué me estáis haciendo Sire... -

Susurró rindiéndose a las emociones y dejó caer su cabeza hacia atrás mientras suspiraba y arqueaba su espalda. El aire frío de la habitación contrarrestaba con el calor que le provocaba el toque de Darius, que calentaba desde el dedo de sus pies  que estaba chupando hasta el ultimo cabello de su cabeza. Sus pechos descubiertos  se sentían llenos, sensibles...notaba como el hormigueo que rodeaba sus pezones iban endureciéndolos sin poder hacer nada al respecto.

Darius fue depositando besos poco a poco ,  acariciando centímetro a centímetro la piel de su pierna derecha, deslizándose inexorablemente hacia arriba. Cuando paso por su rodilla, todo en su interior chisporroteó y todo en ella se estremeció Pero nada se comparó a lo que sintió cuando fue subiendo por la cara interna de su muslo. Su aliento iba calentando su piel que ahora brillaba mas que nunca. Darius no decía nada, ni siquiera se quejaba...seguía degustándola poco a poco, ignorando todo que no fuera lo que estaba haciendo.  A ella le calentó el corazón ver su devoción, su aceptación de lo extraño...su entrega total a ella.
¿ Como podía una hembra negarse a todo esto? ¿ Como podía haberse negado ella a todo esto?

Cuando Darius llego al pliegue de su pierna en el cual latía frenética su arteria  femoral, ella tragó saliva y casi se sintió llegar a algo que no sabia que podía existir. Una sensación de sentirse al borde de algo que no entendía pero que la hacia sentir tan bien...y al mismo tiempo  asustada. Sintió como una oleada de calor atravesaba su cuerpo, excitándola como nunca y minando sus fuerzas por igual cuando el lamió la piel que cubría su vena.

Casi protestó enérgicamente cuando el abandono su posición y se levantó su pierna izquierda para repetir lo mismo que había hecho con la pierna derecha.Iba a morir en pocos minutos, eso estaba claro porque su corazón martilleaba tan fuerte que no sabia como detenerlo y algo tan bueno sólo podía ser la antesala a la muerte en vida. Su mente estaba en blanco, ya no pensaba. Solo sentía.Bueno, le daba igual morir ya si era de esa manera...

Cuando Darius llegó unos momentos después a su otra vena femoral, lamiendo la piel de nuevo sobre ella...creyó que alcanzaba el cielo. Se sentía pletórica, con su entrepierna pulsando como si fuera un segundo corazón latiendo entre sus piernas, sintiendo que algo la quemaba por dentro. Dolor y placer al mismo tiempo, extraño pero familiar.Gimió en alto sintiendo que pronto sucedería algo que nunca antes había experimentado pero que llevaba implantado en su cuerpo y alma desde siempre. Si, iba a morir.

Darius levanto su cabeza y observo la hermosura de la hembra que tenia delante de él. La virgen le perdonara pero estaba disfrutando cada cosa que estaba haciendo con la elegida. Y aun había mucho mas que quería hacer con ella. El miedo acérrimo a la creadora de la raza estaba totalmente apartado por el macho vinculado en el que se había convertido. Y su aroma intensificándose bien que lo estaba demostrando.

Sus instintos le pedían que entrara en ella y la cubriera de una vez, que la llenara sin darle tregua. marcarla como suya para que todos supieran que lo era...pero el macho vinculado  también lo único que quería era complacerla. Y no iba a ser un salvaje en la primera vez de su hembra.
Como se sentía al decir esas palabras en su interior. SU hembra, Si, era SU hembra y lucharía por ella hasta la muerte. Y ahora, solo quería atender sus necesidades por encima de todo. La elegida era newling ,a si que había que prepararla para que pudiera albergarle en su interior sin dañarla. Y su disfrute era su única prioridad ahora mismo. Eso pasaba por encima de sus instintos de marcarla ahí y en ese momento, fuerte y duro. Ya llegarían a ese momento.

Sintió su estremecimiento y vio delante de sus ojos como su sexo estaba completamente brillante, henchido y listo para ser tomado. El aroma de su esencia se volvió mas dulce, mas almizclado. No había estado jamás tan excitado y tan dispuesto para una hembra. Oía como el corazón de la elegida  latía desaforado y su respiración entrecortada se incrementaba. La hembra estaba apunto de sufrir un colapso si no le otorgaba la liberación que requería. No se quejaba, no gimoteaba...soportaba todas aquellas sensaciones que él sabía que eran intensas y nuevas para ella con  una entrega total que le atrapaba mas y mas a ella a cada segundo que pasaba.

Puso la palma de su mano sobre el monte venus de la hembra y ella se estremeció mas  casi a punto de sucumbir ante lo inevitable. Gimió un poco y la vio morderse el labio inferior. Lo que le costó no gatear sobre ella, morder él ese labio y tomarla profundamente.
Se limito a mover y frotar en círculos la palma de su mano para saber cuan de sensible ya estaba. Demasiado.Su respiración se aceleró de repente  y dio un pequeño gritito, así que él se dejo de juegos. Dejando su mano en el monte de ella, colocó su cuerpo sobre el suyo y susurró en su boca.

- Relajaos elegida, y dejaos llevar.-

Payne exhaló una larga respiración  y habló con voz entrecortada.
- Pero..pero...duele, arde ahí...¿eso es bueno?-

El corazón y el miembro de Darius se hincharon de satisfacción masculina. ¿Era o no era adorable su hembra preguntando algo así?

- Es precisamente lo que debéis sentir y ahora será incluso mejor que antes-

Era toda una promesa y besó sus labios posesivamente , enterrando sus dedos entre sus pliegues mas íntimos.  Sus dedos se introdujeron en ella lo justo para hacerla llegar a su clímax mientras su pulgar jugaba con aquel brote que le tentaba.

 La elegida gritó estremeciéndose por completo, arqueando su cuerpo contra el suyo mientras el notaba como su sexo convulsionaba alrededor de sus dedos y su humedad crecía. Era seda líquida, como imaginaba que sería. .  Acalló su grito con otro beso  y ella le rodeo con los brazos y enterró sus manos en su cuero cabelludo, tirando de su pelo al compás de sus convulsiones de placer. Pronto noto que su pelo caía suelto sobre sus hombros y ella recuperaba su respiración entre sus labios. Curiosamente él se sentía cada vez mas vital, mas pletórico, mas lleno de energía...no sabía el motivo pero sospechaba que la luz que irradiaba la piel de la hembra era la causa

Ella le miraba atónita mientras conseguía recuperarse y sus mejillas arreboladas la hacían verse incluso  mas hermosa que antes. Él sonrió mas que satisfecho, odiando deslizar los dedos de  su interior cuando sacó su mano de entre sus piernas, pero su miembro estaba pulsando como un loco entre sus pantalones . Si tenia que elegir entre los dos, ganaba lo que ahora le dolía entre las piernas. Pero de repente se quedó quieto, preocupándose por la súbita quietud de la hembra entre sus brazos y porque ese brillo de su piel menguaba en intensidad.

-¿ Estais bien elegida?-

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