martes, 27 de noviembre de 2012

Escena 19. Cayendo las barreras.



Payne parpadeó para adaptar sus ojos a la luz del interior de la casa. La estancia no era muy amplia pero parecía acogedora. Darius  se movió detrás de ella y de repente las velas de la sala se encendieron. Eso le permitió ver mejor a su alrededor. Las paredes  de piedra roja brillaban bajo la tililante  luz de las velas de los candelabros. La mesa del  centro ocupaba toda la estancia, y la alacena de madera enfrente de ella  devolvía los brillos de las pequeñas luces cuando estas se reflejaban en los platos.
Varios muebles mas había en el lugar, sillas, una cómoda...todo ello en el mismo tono de madera oscura. Era una casa sobria, pero acogedora.

Payne se giró hacia Darius para  decirle algo y fue cuando   vio que se movía despacio por la habitación. Aunque se movía bastante bien para haber sido intervenido por el sanador hacía tan solo unas horas, ella se preocupó enseguida  y  se acercó a él extendiendo sus brazos con la intención de ayudarle a  caminar. Él la detuvo con un gesto de su mano y una negativa de su cabeza .

– Estoy bien elegida. Puedo moverme solo-



Payne asintió con su rostro  un poco decepcionada y colocó la bolsa que había rescatado del coche y le habían dado en la casa de Pollok sobre una silla.

Habian recorrido  la distancia entre  la casa del sanador y esta en muy poco tiempo. El  sol ya se estaba elevando en el cielo, así que sus deseos internos de fuga quedaban truncados de momento. Además, no iba a dejar a Darius hasta que estuviera totalmente recuperado. Algo en su interior no le permitía dejarle en esas circunstancias.

- ¿ De quien esta casa? Parece muy acogedora,pero vacía-
-  Lo es. Es mía. -

Payne elevo las cejas al oírle. Darius la había traído a su hogar. Algo se revolvió en el interior de su cuerpo y el corazón empezó a latirle con fuerza. Y  su mente empezó a trabajar  con varios pensamientos a la vez.

- ¿Es aquí donde íbais a traerme desde el principio o ha sido un cambio de planes debido al ataque?-

Darius  se movía por la casa comprobando que todo estuviera en orden sin darle mucha importancia a la conversación que mantenían. Sus movimientos no eran todo  lo fluidos que a ella le gustaba observar en él, pero se desenvolvía con bastante soltura. Pronto estaría recuperado del todo. Y eso le provocó una punzada de tristeza en el pecho. Esta pequeña incidencia había sido una especie de interludio en unas circunstancias en las que nada  les unía. Cuando Darius estuviera totalmente recuperado todo volvería a ser como antes. Él querría devolverla con su mahmen y ella trataría de escapar. La respuesta del macho  la sacó de repente de sus pensamientos y la calentó como nunca con ese tono ronco y grave que  salía de su garganta.

– Si, desde el principio.- Levantó su mirada hacia ella y la miro fijamente.Algo habia cambiado en él. Su mirada era distinta, mas profunda, mas oscura. Ella tragó saliva. - ¿ Porque es importante para vos ese dato, elegida?-

Su voz aterciopelada provocó que sus células se licuaran. Definitivamente su mirada había cambiado y su cuerpo respondía al instante a esa mirada. ¿ Que le estaba ocurriendo? ¿La predisposición de su raza de nuevo?

- No quisisteis decírmelo en un principio...-
- Parte del juego que vos misma empezasteis. ¿ Os sentís incómoda en mi hogar...a solas, conmigo?-
Ella levantó la barbilla de forma digna.
- No, no lo hago ¿ debería sentirme incómoda , Sire?
Darius avanzó hacia ella con paso seguro. Aunque tuviera puesto un brazo en la zona de la herida al andar, su paso era seguro y decidido. Y eso la hizo sentirse de repente insegura. Sus ojos azules brillaban con intensidad.

- De nuevo vuestros juegos de palabras  que estimulan tanto mi inteligencia...-

 Cada palabra o silaba que decía la iba afectando cada vez mas,  y  voz se clavaba en lo mas profundo de su ser. Y su corazón latía cada vez mas deprisa.

Él se paró justo enfrente  y ella se estremeció. El aroma almizclado del macho le inundó los sentidos. Se sentía de nuevo como en la habitación de la casa Pollok, como en el habitáculo del coche...irremediablemente atraída hacia esa figura masculina que la eclipsaba.

 Estaba formidable, incluso  herido. Lo peor no era lo que su cuerpo sentía ante su presencia...su corazón era el que se calentaba ahora de forma desmedida. Ahora  se sentía demasiado unida a este macho de una forma difícil de explicar .El haberle visto tan cerca del ocaso, su preocupación por ella... le había dado la oportunidad de darse cuenta de que no sólo era físico lo que sentía por Daríus. Pero no entendía nada de lo que sentía. Tan solo había albergado sentimientos hacia una persona en su vida...y esa persona había muerto hacía poco. Inspiro aire y cerró los ojos un segundo. En algún momento su corazón se había involucrado. ..y eso no era nada bueno para ella.

Intentó centrar su cerebro y se repitió a si misma que ese era el macho que tenía la intención de  devolverla  al santuario y a las garras de su mahmen. Pero su cerebro se olvidó de pensar cuando él acunó su mejilla con su  enorme mano.

- Sois distinta a todo lo  que he conocido en esta vida, elegida Payne-

Ella  tardó un segundo en responder, sintiendo como el calor de esa mano curtida por la guerra irradiaba calor  de su rostro al resto de su cuerpo. ¿ Tendría él también capacidades especiales ?

- Me lo recuerdan constantemente allá de donde vengo. Y sabeis que eso no es bueno. Las elegidas son un todo...una unidad en sí misma.- Agradeció al fade el  poder  cambiar de tema y  focalizar sus palabras en sus hermanas en un vano intento de  ahuyentar de su mente las imágenes  de lo que ellos dos habían experimentado en esa habitación de la mansión. Pero era difícil con su mano tocándola tan suave y cálidamente. La punta de sus dedos  rozaron su piel. Intento controlarse para no empezar a irradiar como una antorcha porque así era como se sentía.

- ¿ Son? - Su mano se deslizó por la piel  de su cuello, acariciando con los dedos  cada centímetro  que encontraba a su paso. No dejaba de observarla, como si fuera un ejemplar exótico al que hubiera que analizar.- ¿ No os incluís entre ellas?-

Ella  tembló bajo ese toque y la boca se le secó.  Y  todo el calor se concentro en su vientre, entre sus piernas. No, no debía dejar que eso sucediera. Bastante había dejado que pasara en la  mansión Pollok. Su cuerpo era un traidor descerebrado que buscaba con curiosidad el alivio marcado a fuego en su sangre. Su corazón era otro traidor que estaba cayendo en  el juego de seducción del macho...pero su cerebro era suyo. Tan suyo que iba a forzar a los otros dos a hacer lo que ella quisiera. Y su cerebro le esta diciendo con luces estridentes que se alejara del macho que iba a devolverla al  Santuario. Ella había podido observar de primera mano a través de  los cuencos, que  los machos eran traicioneros y solo buscaban su propio beneficio, placer y descargo.

 Daríus debía tener la sangre inflamada después del proceso de alimentación al que le había sometido y debía estar ávido de sexo. Y sus modales de aristócrata era lo que la estaban seduciendo. Nada mas. Punto.

Con gran esfuerzo y en contra de todos su instintos y  de lo que sentía en su corazón, dió un paso atrás separándose del toque de sus dedos. El bajó la mano con cierta decepción en su rostro al verse privado de su piel.

-  Siempre he sido especial, Sire. No veo las cosas como las ven ellas...ni comparto los ideales. Vos mismo lo habéis visto, no me comporto como ellas.-

Él sólo sonrió. Y no hizo ademán alguno de volver a levantar la mano. Y ella se sintió vacía, desnuda..huérfana de repente.

- No, no lo hacéis y creo que eso es lo que mas me atrae de vos-

Incluso a pesar de  haberse separado un paso de él, ella podía sentir como cada una de sus palabras la acariciaba como si fueran sus dedos los que lo hicieran . La envolvía mientras no dejaba de sondear en sus ojos diamantinos con esa intensa mirada azul. Y algo debió dejar ella entrever en sus ojos porque de repente Darius acortó la distancia que les separada, atrapo el pelo de detrás de su cabeza y la beso fieramente.

Payne iba a resistirse, iba a patearle el estomago con sus puños, iba a  hacerle morder el suelo que pisaban...pero nada de eso hizo. No pudo. En el momento que su  boca  tocó la suya, algo  se desbocó en su interior y su raciocinio se fue al garete.


Darius esperaba un rechazo en toda regla cuando se lanzó sobre la hembra. Pero  no había podido controlarse. Cuando un destello de deseo apareció en aquella diamantina mirada  que desafiaba a la suya, su autocontrol desapareció y el macho vinculado se apoderó de él. Ya no cabía duda, Payne era la hembra que hacia saltar todos sus instintos ancestrales y el Mía  apareció de nuevo de la nada inundando su cerebro y todo su espíritu. Y  su esencia empezó a intensificarse.

Tras un segundo en el que ella se quedó inmóvil, sintió  sus brazos alrededor de su cuello acercándole mas hacia ella con fuerza. Se sorprendió gratamente al sentir  su  boca abrirse con premura buscando la suya. ¡ Virgen Santa !Era una hembra con carácter y no era la típica  elegida condescendiente. Se removió debajo de él, buscándole con su cuerpo, atrayéndole y esto disparó  su líbido hasta el cielo.

No fue suave y se arrepintió luego de ello.Pero la insistencia con la que ella le buscaba, jadeaba en su boca , le hizo comportarse como un animal.

Ignorando que tenia una herida en el abdomen  de muy pocas horas de intervención y que le doía bastante, la levantó por los glúteos del suelo y  busco la superficie mas cercana que encontró...la pared. Otra vez la  pared. La elegida soñaría con paredes el resto de su vida por culpa suya. La empujó contra la superficie rugosa y empezó a  rebuscar a través de las telas de su vestido. Lo que era una autentica odisea. Como echaba de menos ahora la túnica de elegida, tan sencilla de levantar y arrancar de cuajo.

Con desesperación levanto el borde del vestido y rebuscó debajo de la tela...para encontrarse con las enaguas. Iba a gritar de  frustración ante tantas capas de tela que lo separaban de su objetivo. A este paso, Payne se habría ya arrepentido cuando encontrara  algún resquicio de su piel. Las arrancó de  un tirón mientras gruñía.En ese momento  ella  gimió y eso le hizo detenerse de golpe. No sabía si gemía de dolor o de placer por su estúpida falta de control . La  miró a sus ojos y se detuvo. Se vió reflejado en ellos, y también vio la lujuria desatada en ella. Nada de miedo ni dudas, ni recelo...Payne lo estaba mirando como una depredadora nata a punto de saltar sobre él. Eso le insufló vida de golpe y un  rugido desaforado salió de su pecho.

Payne de repente empezó a brillar, su piel empezó a tomar esa iridiscencia con la que le había sorprendido al principio.Su respiración era entrecortada y los mechones le caían ahora por delante de la cara.

-  ¿Porque os detenéis ahora?-

Su pregunta le dejo atónito. ¿Estaba furiosa? Toda la sangre de su cerebro se fue directamente hacia su miembro que se  inflamó y saltó en sus pantalones. Aquellas cuatro palabras  lo habían excitado mas que cualquier cosa que le hubieran hecho jamás todas las hembras con las que había estado.  Y había estado con algunas muy audaces.  Payne  no esperó a que él reaccionara, directamente llevó sus manos a su corsé y empezó a desabrocharlo ella misma.  Se quedó petrificado viendo como ella estaba tomando el control ante sus dudas. Decidida, hablo mientras se esforzaba en luchar contra su propio corsé.

- ¡ Voy a tener que ayudaros a continuar, y por mi linaje que vais a terminar lo que habéis empezado!-

La sangre le rugió por las venas. Cogió las  muñecas de la elegida, deteniéndola y clavando sus ojos en ella

- No juguéis conmigo. Solo decidme que realmente lo queréis...y no pararé.-

Era una promesa tiznada de pregunta pero era también un desafío en toda regla. Su autocontrol estaba ya por los suelos, pero lo último que quería era hacer algo de lo que ambos después se arrepintieran. Con todo lo que había sucedido entre ellos...eso era...como tocar el cielo. Ya asumiría él después las consecuencias . Pero en aquel momento no iba a alejar a su hembra solo por unas creencias. SU HEMBRA.¿ No había dicho la Virgen Escribana que la proveyera de todo lo que necesitara? Pues Payne solo tenía que pronunciar una sola palabra.

- ¿ Lo queréis? ¿Quereis que os haga demuestre lo que un macho y una hembra pueden llegar a hacer?

Respiraba con dificultad y la miraba con los ojos entrecerrados, llenos de hambre por toda ella, era  un gran sacrificio hablar y no lanzarse sobre ella. Ella  contestó inmediatamente, dejándolo estupefacto pero excitándolo hasta un limite que no creía que pudiera existir.

- Lo quiero todo Sire.-

Su voz ronca, oscura, llena de deseo fue como una orden que viajo de su cerebro a la punta de miembro.Arrancó con las dos manos los cordones del corsé y el corsé después dejando sus pechos expuestos. La visión de su cuerpo le había atormentado desde el primer momento que lo vió  salir de aquella tina... pero  verlo ahora tan cerca, tan dispuesto. Creía que iba a reventar de un momento a otro.

La respiración irregular de Payne  hacia que sus senos subieran y bajaran , atrayéndolo como la llama atrae a una polilla. El macho  vinculado se desató.

Se las arregló  para seguir sujetando sus muñecas por encima de su cabeza y descendió su boca hasta su pechos, que empezó a besar, recorriendo la piel que los rodeaba hasta llegar a su enhiestos pezones. Ella gimió  tan alto que  casi le hizo detenerse preocupado. Casi.

La herida del abdomen le tiraba un poco, pero  por  tener su carne entre sus labios era  capaz de soportar cualquier tipo de dolor. Cualquier cosa. Su piel sabía a dulce,  a picante...a la misma canela que había olido en ella al conocerla. Dulce y picante. Así como era ella. Jamas una esencia describía tan perfectamente a la hembra que la portaba.


Continuará.




3 comentarios:

Mary Blood dijo...

Lo primero que quiero hacer es pedir disculpas a todos los lectores del Blog por la larga espera que han tenido que sufrir al no haber podido actualizar el Relato antes. Espero que vuestro interés no haya decaído y las proximas entregas sean mas breves.

Lo segundo es decir que por fin, empezamos a ver un acercamiento entre nuestros protagonistas. Un encuentro en el que no quiero forzar nada, ya que quiero respetar el ritmo que ha habido hasta ahora en el relato. Espero haberlo conseguido.

Saludos a todos y muchisimas gracias por seguir el Fan Fic. Sin vosotros, esto no tendría sentido.

Raven dijo...

Me he animado a comentar porque esta escena sencillamente se lo merece. Me has dejado sin palabras, tu manera de escribir y de describir los sentimientos de ambos... en situaciones tan claramente distintas y parecidas a la vez.

Me encanta la decisión de Payne, que no se achante para nada y que no se vea igual a las demás elegidas. Porque sabe que es especial, quizás es un poco lo que el destino le viene dado en este FanFic porque es especial sí y sobre todo para Darius.

Sin palabras me dejaste de verdad.
Enhorabuena sin duda alguna!!!

Mary Blood dijo...

Gracias amiga!! Animate siempre que quieras. Esta es tu casa y la de todos lo que lo deseen. Tu siempre me ves con buenos ojos. ¡ Y me encanta! Espero seguir respondiendo a tus expectativas ...estaba bastante dubitativa con esa parte. Por eso ha tardado tanto en salir del horno. Gracias por tus palabras.

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