Cuando Darius despertó los ojos le pesaban como si tuviera dos piedras sobre ellos. Y algo latía en su abdomen. Le costó un mundo abrirlos y la sensación de tenerlos llenos de arena no desaparecía aunque intentara parpadear tanto como le fuera posible. Cuando intentó mover su cuerpo elevando sus rodillas, oyó las pisadas de alguien a su lado y una sombra se cernió sobre él.
– Habéis despertado. Es realmente asombroso.-
Aquel que hablaba y le miraba asombrado era el vampiro al que había intentado guiar a Payne. Y al que habían conseguido llegar.
-¡ ¿ Donde está la hembra?!-
Sus primeros pensamientos fueron dirigidos hacia Payne. Intentó levantarse pero algo tiró de él desde dentro y los brazos férreos del macho sobre sus hombros lo volvieron a dejar en horizontal sobre la superficie dura en la que estaba acostado. Ahora notaba cada uno de sus huesos contra esa dura tabla. Gruñó al sentirse obligado a tumbarse pero el sanador no sacó sus manos de sus hombros.
– La hembra duerme en la habitación de al lado. Necesitaba descanso. Igual que tu Darius – El guerrero frunció el ceño y como seguía con el empeño de levantarse, el sanador optó por otra estrategia.- Déjame revisar el estado de tus heridas y después iremos juntos a buscarla.-
Darius dejó de intentar levantarse y se desplomó sobre la superficie horizontal. Mientras el sanador hurgaba en su abdomen el fijó su vista hacia el techo e intentó recordar lo ultimo que había pasado por su cabeza. No le costó mucho. El Mía apareció con vistosos colores en su cerebro. ¡ Virgen Santa! No sabía como eso se había enraizado en su espíritu pero ahora ya no podía arrancarlo de ahí...ni quería. El verla al borde del peligro, con esa daga a punto de caer sobre su cuello... el verse a si mismo a un paso de cruzar el Fade le daban otra perspectiva del mundo, del momento, de ella. El miedo a la reacción de la Venerable madre había detenido sus pensamientos ante algo que ahora veía cristalino como el agua de un tranquilo lago. Se removió un poco cuando el sanador quitó los vendajes pero no dejó de pensar en que iba a luchar por aquella hembra aunque fuese lo ultimo que hiciese en esta vida...y ante la mismísima Madre de todos, aquella que él mas veneraba y amaba. Que ella le perdonara, pero Payne ya se había adueñado de él.
Cuando oyó un ruido a lo lejos, en la otra habitación, sus instintos saltaron. Olió su aroma incluso a esa distancia y sus colmillos se alargaron. El Sanador frunció el ceño pero siguió con su trabajo.
– Virgen Santa , Darius. Te conozco desde hace tiempo, pero jamas me hubiera imaginado que te emparejarías ni vincularías. La hembra es preciosa, la verdad.-
Darius se levanto de golpe y cogió al macho por las solapas de la camisa, ignorando lo que estaba haciendo en su abdomen. EL macho vinculado actuaba por él.
– No le habrás tocado un solo pelo de su cabeza, ¿ verdad? Eres conocido por lo licencioso que eres. Tu reputación llega incluso a mis oídos. Eres tan buen Sanador como desflorador de doncellas.-
El esfuerzo de mantener la posición le estaba costando horrores, y el sudor ya caía por su frente pero no soltaba al Sanador que lo miraba expectante.
– Si no me sueltas Darius , no podré seguir con tu curación. Y no, no la he tocado. Es una hembra con mucho carácter. –
Darius casi le estampa el puño en su cara, porque esa respuesta sólo significaba que lo había intentado. Y casi lo hizo pero le detuvo una voz armoniosa que surgió a su espalda y que le frenó en seco.
– ¿Queréis soltar al sanador, Sire! ¿ Que pensáis que estáis haciendo?- Y en segundos Payne apareció a su lado, obligándolo a soltar al macho con sus propias manos. Darius, aun con los colmillos extendidos, soltó la ropa del Sanador y se dejó hacer por Payne. Oh Dioses...Payne estaba bellísima a la luz de las velas de la habitación incluso recién levantada. ¡ maldición ! estaba bien vinculado si solo veía su belleza en medio de todo aquello. Se dejó tumbar de nuevo en la mesa y sorpresivamente para él, le cogió de la mano y no la soltó mientras le observaba directamente a los ojos, pero hablaba con el Sanador.
- ¿ Estáis bien, Sire?-
- Por supuesto, Darius solo estaba dejándome claras sus intenciones hacia vos.-
Payne abrió los ojos como platos , se sonrojó e intentó disimular y Darius carraspeó. ¿ Porque se sentía en ese momento como un vulgar pretrans preso de los nervios ante una hembra? Dejó caer la cabeza sobre la mesa, que ya sabía que era el lugar donde su cuerpo estaba reposando.
- ¿ Que tal está la herida?- Preguntó él para intentar enfocar el tema en otra cosa que no fuera su reacción...y su aroma. ¡Maldita fuera! Su aroma estaba densificando el aire de la habitación. Y la elegida tenía que estar oliéndolo. Las cosas no podían ir peor.
- ¿ Anocheció ya, Sire?- Pregunto Payne también, mirando al Sanador, y acarició la frente de Darius con ternura de forma inconsciente. Él creyó que su corazón se le salía del pecho ante ese tímido roce. Estaba perdido del todo.
– Hace horas ya que anocheció. ¡ Es maravilloso!- El macho estaba fascinado con lo que veía en el abdomen de Daríus. Payne reflejaba en su rostro su preocupación.
- Parece que la herida tuviera días de recuperación. Estoy seguro que puede incluso andar con ayuda. -
- ¿ En serio?- Payne giró de nuevo su rostro, ahora aliviado hacia él.- ¿ Como os sentís, Sire? -
- No sabría que decir. No siento...dolor- Darius estaba perplejo. No entendía bien la reacción del sanador ni lo que decía , pero la mirada y la sonrisa de Payne le desarmaron y calentaron el pecho a partes iguales- debería sentirlo. Me han acuchillado antes, y suele ser bastante malo al principio hasta que cicatriza-
- Ya lo ha hecho- Pronunció solemne el Sanador- Aquí vuestra hembra que...- de repente calló ante la mirada inquisitiva de Payne...- ...debe tener una de las sangres mas puras que conozco. Vuestra mejoría es notable. –
Darius dirigió una mirada reprobatoria a Payne.
- ¿ Cuantas veces me habéis alimentado, elegida? No deberíais haberlo hecho. Esto no es el Santuario. – Darius proclamó en voz alta una maldición. – ¡Maldición! Debéis estar exhausta y hambrienta-
-¿ Una elegida?- El Sanador hizo la pregunta en voz alta totalmente perplejo y se puso colorado como la grana.- Virgen Santísima...no sabia que lo fuerais. ¡ Ahora lo entiendo todo! Por favor, mi Señora, aceptad mis disculpas por mi comportamiento...
– No hay nada de lo que disculparse- Le cortó la hembra la retahíla de disculpas que iba a soltar el sanador. Payne elevó sus cejas en una muda señal que el Sanador pareció entender bien y que Darius no entendió pero a la cual reaccionó instintivamente . El aroma almizclado empezó a emanar de sus poros y un gruñido sustituyo a la palabra en su boca.
Payne notó perfectamente el momento en que Darius empezó a desprender mas de ese aroma que se le estaba metiendo por los poros excitándola como nunca y que inundaba la habitación. Aun estupefacta, Gracias a algún juego del destino, su mente actuó antes que sus instintos y dijo en voz bien alta.
- Me ofrecí a limpiar el suelo y vuestro amigo me tomó por una hembra sirvienta. Se disculpa por eso...solo por eso. ¿ Verdad Sire?-
-Si, si...- titubeó el Sanador y volvió a su faena para intentar alejarse de esa situación totalmente incomoda y peligrosa para un macho como él.
Darius se calmó un poco e intento que su parte racional acallara la instintiva que solo quería proteger a ese hembra y matar al macho .
Después de unos minutos, Darius notó como las manos abandonaban su cuerpo y dejaban en su lugar un vendaje.
– Puedes intentar levantarte, Darius...a ver que tal te sientes. La herida esta perfecta.- Anunciaba el sanador mientras iba lavarse las manos. Payne le tendió su mano para ayudarlo a incorporarse, y él al principio iba negarse hasta que la hembra vio su intención y cogiéndole ella por la cintura lo empujó y lo alzó a regañadientes.
– Sois terco como una mula, Sire-
- No sería un macho de valía si dejara que una hembra a la que debo proteger, sea la que me levante de una mesa.-
Darius contestó malhumorado, y agradeció que el otro macho que estaba en la habitación estuviera de espaldas y no viera el bochornoso gesto que había hecho Payne.
– Sois un macho de valía incluso de esta manera, Sire.- Él la miro aun malhumorado y ella ni le ignoró-
¿ Como os encontráis? -
Darius se encontraba sorpresivamente bien. Se palpó el vendaje y no notaba dolor alguno, cierta tirantez. Sólo eso. Se empujó a sí mismo encima de la mesa y deslizo sus piernas a un lado, para ponerse de pie.
- ¿ Estáis seguro de que...?- Preguntó ella.
- Estoy seguro...he tenido heridas peores que esta- Darius cortó la frase de Payne como si su lengua fuera un cuchillo. Payne no dijo nada y se mordió la lengua. Ahora no era el momento de ponerse a discutir.
– Soy testigo de ello, pero esta ha sido de las mas rápidas en sanar. Levantaos para ver si vuestro cuerpo os sostiene-
La voz del Sanador fue categórica ante la orden y Darius obedeció. Payne iba a protestar, pero se volvió a morder los labios, No sabia nada de curaciones ni de heridas. En el santuario todo esto no se veía...solo se leía de ello.
Daríus puso los pies en el suelo y durante un segundo pareció que las piernas no iban a sostenerle. Payne hizo el amago de ir a sujetarlo, pero él la detuvo con su mano y su orden tajante.
– ¡ No! Puedo hacerlo yo...- Sujetándose a la mesa en la que se apoyaba, afianzó sus piernas y depositó todo su peso en ellas. Y estas aguantaron, temblaron un segundo pero aguantaron . Y el abdomen también. La molestia aumento un poco, pero algo perfectamente soportable. Darius estaba asombrado , complacido.
– Que la Venerable Virgen Escriban te conserve durante mucho tiempo esas maravillosas manos, vampiro.-
Darius dio un par de pasos y el cuerpo aguantó. Apretó un poco los dientes al notar cierto dolor interno al avanzar, pero nada que no pudiera soportar.
– Te diría que guardaras reposo durante unos días pero quizás estés totalmente recuperado antes. Y de nada servirá que te diga que te quedes mas tiempo en mi casa, ¿ verdad?-
Darius sonrió de lado y miró a Payne, luego de nuevo al macho que les había acogido ese día en su casa.
– Me conoces perfectamente, amigo. Sabes que no pernoctare en tu hogar mas de lo estrictamente necesario. La guerra no debe llamar a tus puertas-
Payne los observaba sin decir nada, pero controlando en todo momento el cuerpo de Darius. Y no se le escapó la familiaridad con la que el sanador estaba tratando a Darius en la noche de hoy.
– Lo sabía. Por eso mi doggen dejó todo preparado durante el día para vuestra partida, fuera cuando fuera. El carruaje esta fuera, y los caballos han descansado. Están frescos. –
El guerrero sonrió complacido. Y se acercó al Sanador y en un arrebato le abrazó con fuerza, palmeando su espalda- Siempre estas en todo primo. No se nota que también tienes sangre de la primera familia en tus venas. Te circula sangre en ese cerebro.
Payne frunció el ceño no entendiendo la broma. Había mucho que Payne ignoraba de este mundo, de la raza, de los machos, de estos machos... y sin embargo se sintió feliz por ver como Darius estaba recuperado y de que iban a partir inmediatamente. Eso ensombreció de repente su buen humor.
- ¿ Donde vamos Sire?- La pregunta salió de sus labios sin pensar. Y la cara de Darius la hizo volver a la realidad y al momento antes de sufrir el ataque.
Ella seguía siendo la elegida a la que Darius custodiaba y llevaba a algún lugar para devolverla con aquella que la había engendrado. Ese pequeño interludio de tiempo no había significado nada. .Maldita fuera...nada había cambiado. Solo su corazón que ahora estaba un poco mas magullado que ayer. Porque Estaba empezando a sentir cosas por el guerrero que la estaban dejando desarmada y vulnerable. Y sospechaba que no tenía nada que ver con su fisiología.

1 comentarios:
Hola a tod@s !
Os dejo la siguiente escena del relato. Vereis que no es una escena significativa en si, solo el Interludio de lo siguiente que sucederá y una pequeña declaración de intenciones de lo que está por venir.
He seguido usando el recurso del Sanador, padre del destructor..pero sin hablar mucho de él. Espero que lo comprendáis. Aun no sabemos ni su nombre y yo no quiero aventurarme en algo desconocido totalmente. Solo doy pinceladas de lo que podría haber sido. ;).Y el posible parentesco con Darius es invención totalmente mia.
Gracias por leerlo. Espero que os guste.
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