jueves, 24 de mayo de 2012

Escena 13. Sorpresas.




La respuesta a su pregunta la encontró en el  comedor, sentado a la mesa con la familia  al completo. Todos se levantaron al entrar ella en la estancia y se sintió demasiado observada , abrumada con la reverencia con la que la miraban.  Alrededor de la mesa estaba los anfitriones y una pareja nueva  de vampiros que la miraban de igual manera, un  macho y una hembra.
 El corpiño del vestido le oprimía demasiado el pecho y elevaba su senos  demasiado  para su gusto. El volumen de la falda del vestido le dificultaba demasiado  los movimientos. Las enaguas que llevaba debajo y que la doggen había insistido en que era de rigor ponérselas,  se estaban pegando a su piel y ya las estaba odiando. Tan incómoda se sentía que creía que la estaban mirando por lo mortificada que se notaba. Estaba intentando disimular todo lo que podía, mantenido su rostro sonriente  y su mirada cálida.  Se  estaba sorprendiendo a si misma de lo dócil que podía comportarse, y todo por agradecimiento y ganas de empezar a vivir entre los de este lado. Si quería  hacerlo  , debía empezar a  adaptarse a las  costumbres sociales. Pero se sentía  fuera de lugar con esas ropas y bajo la mirada de todos observándola y esperando que realizara su siguiente movimiento. La argolla que Darius le había dejado en su muñeca,  la había dejado esta estratégicamente cubierta  por un exquisito pañuelo que le había traído la doggen, parecía un elemento de decoración femenina. En ese momento  estaba  dudando de  la efectividad de aquella estratagema  sintiendo tantos ojos sobre ella.



Darius en ese momento se levantó de la mesa, y fue hacia ella con paso decidido. Payne se quedó quieta, sintiendo como el corazón se le desbocaba a medida que él iba acortando las distancias entre ellos y como su cuerpo  respondía a su acercamiento. Obligó a su mente a fijar sus pensamientos en el candelabro que tenía en frente, en sus cinco brazos de plata finamente decorada y no en  las visiones de lo sucedido  hacía unas horas con ese macho sobre su cuerpo.

 Darius mostraba  su rostro con  el  gesto habitual , impasible, serio...con unas bolsas de color oscuro bajo sus ojos que el día anterior no estaban. Payne cometió el error de deslizar sus ojos  por todo el cuerpo del macho  y eso solo contribuyó a que su cuerpo respondiera mas. Toda su piel hormigueaba, su corazón martilleaba sin descanso y la boca se le secó de repente.  La estrategia de mirar el candelabro no había surgido efecto y la maldita fisiología  respondía de nuevo.

 Darius iba vestido con  prendas similares a las que llevaba la noche anterior, distintas en apariencia pero similares en función. Su cuerpo de guerrero  estaba cubierto de prendas de  cuero, ninguna de sus armas a la vista, pero que Payne sospechaba que llevaba escondidas. Si no hubiera sido por su porte aristocrático, por lo pulcro de su aspecto con el pelo finamente recogido en una cinta de cuero  a su espalda  y su caminar distinguido, hubiera dado  la apariencia de un heraldo de  la guerra. Lo que era realmente, se obligó a recordar Payne. Darius era un miembro de la Hermandad de la daga negra,  el grupo de élite de su raza.  Y  por el Fade, que recordar todo eso y verle  elevó la temperatura de su cuerpo y aumento la sensibilidad de su piel. El corpiño le apretaba horrores  pero se concentró en aparentar toda la calma posible.
Darius  llegó hasta ella y la cogió sencillamente de la mano, llevando sus dedos a sus labios  mientras inclinaba su cuerpo hacia ella para besarlos. El dulce toque de esos labios sobre su piel hizo que  toda  su piel se erizara.

– Buenas noches mi señora, ¿ Habéis descansado bien?-

Su voz fue suave, armónica...Payne le odió con toda su alma por jugar con ella de esa manera y  cara al público y lo fulminó con su mirada de hielo mientras él se incorporaba y quedaba frente a ella de pie, aun  sosteniendo su mano. Él estaba de espaldas a la mesa del comedor, la familia no era capaz de ver su rostro. Darius enarcó una ceja y esbozó una sonrisa divertida. Payne se dio cuenta  de que él había captado perfectamente el fastidio que reflejaban sus ojos al mirarle...y no le importaba. Decidió fingir tanto como estaba  fingiendo él. Cuando estuvieran a solas ya dejarían los términos entre ellos bien claros.

– Perfectamente bien, Sire. Nada interrumpió mi descanso ni mis plegarias. Solo  un advenedizo con pocas entendederas  habría interrumpido a una elegida en sus oraciones a la venerable Madre. -

La voz de Payne pareció mas un canto que una contestación. Había sonado dulce y melodiosa, lo que le habían enseñado a hacer en el santuario y nunca había entendido para que servía. Y con una sonrisa de oreja a oreja, retiró su  dedos de la mano del macho , y  se dirigió  hacia la mesa dejándole a él atrás, caminando como lo que era...una de las hembras mas distinguidas de su raza.

Darius  sintió como el pecho se le henchía al  alejarse de él  y disimuló la sonrisa que quería aparecer en su cara.  La hembra le había sorprendido ciertamente. Cuando la vio entrar por el umbral de la puerta, todo su cuerpo había reaccionado ante su visión . Payne era hermosa y no tenía nada que envidiar a ninguna hembra que él hubiera conocido y ese vestido  acentuaba todos sus atributos femeninos, disimulando las cualidades masculinas que bien sabía él que poseía. Parecía en verdad una hembra como las demás, incluso de  mas valor al saberla una elegida de la madre.  Gracias a la Virgen nadie pareció darse cuenta de la reacción de su cuerpo al verla. Los  pantalones de cuero eran un excelente jaula para su disoluto miembro que cobraba vida propia en los momentos mas inoportunos.  Había estado casi todo el día rezando a la Santa Madre buscando  la fuerza necesaria para enfrentarse a lo que el destino le había puesto en su camino...incluso había deseado en secreto que la Virgen Escribana apareciera frente a él, pero luego escondió esos deseos en lo mas profundo de sí mismo. Después de ver como su cuerpo seguía reaccionando ante la elegida, se dio cuenta de que había desperdiciado todas aquellas horas orando.  Tendría que afrontar todo como siempre lo había hecho...con instinto, cabeza y buenas  maneras. 

Cuando se había levantado de la mesa para ir a buscarla, ciertamente su intención había sido la de mantener  su   imagen de elegida venerada delante de la familia, ofreciéndole su alianza implícita en  sus palabras y movimientos, pero se dio cuenta tarde de que para ella había sonado mas a burla que a otra cosa cuando  vio su respuesta. 

 La elegida volvía  sacar las garras...y eso le facilitaba mucho a él su distanciamiento emocional de ella. Un distanciamiento que necesitaba . Su cuerpo reaccionaba como  un salvaje al verla, pero su mente podía mantenerse alejada de la hembra con esas  dosis de  altanería,  irreverencia  y osadía  que ella le proporcionaba. Sonrió  complacido siguiendo a la elegida hacia  la mesa, sin dejar de pensar en lo deliciosa que parecía...un lobo bajo la piel de una oveja.


 Payne caminó con la frente bien alta y se dejó guiar por  una de las doggens hasta el lugar que  habían preparado para ella. Cada uno de los presentes la saludo  cortésmente y luego todos tomaron asiento para continuar con la comida. Darius le presentó a los dos miembros que no conocía,  que resultaron ser los hijos de   la familia. La hembra llamada  Regina   inclinó su cabeza al ser presentada, el macho presentado como Derek hijo de Pollok, emitió un brillo intenso al mirarla y una sonrisa deliciosa antes de inclinar también su cabeza.

Cuando Darius se sentó a su lado ,ella casi saltó en el asiento. Intentando disimular su fastidio, sonrió durante toda la primera comida, aunque visiones de uno de los tenedores  clavado sobre la mano de aquel guerrero que ahora la miraba divertido, no dejaba de pasar  por sus ojos.

Payne observó en silencio todo lo que ocurría durante la primera comida. No porque no tuviera interés, todo lo contrario, se estaba empapando de las formas y costumbres de todos los presentes.  Asentía en alguna ocasión y respondía a las preguntas que se le formulaban, como veía que hacían las dos hembras presentes en la mesa.
 Darius entabló conversación con los dos machos .El heredero de la familia, Derek, estaba muy interesado en entablar conversación con ella. Las hembras hablaban mas bien poco y hacían como ella...y sobretodo la observaban todo el tiempo. Madre e hija. Payne al principio se sintió incómoda ante tal escrutinio contínuo, luego se abstrajo de ello al poner toda su atención en la conversación del macho que lideraba la familia y Darius. Así pudo averiguar que después de la primera comida, Darius y ella saldrían de la propiedad del anfitrión en un carruaje que había sido dispuesto desde su  llegada.  Darius no dejo de agradecer a Pollok su hospitalidad y el agasajado, en un momento dado le recordó a Darius que  aunque la deuda estaba saldada, seguiría siendo bienvenido siempre que lo deseara, él , la hermandad o cualquiera de sus emisarios. Payne coincidió un par de veces con los ojos del macho joven  sin  haber conversación alguna entre ellos, y bajó enseguida la mirada como se le había enseñado a   hacer. No era su costumbre evitar así los ojos de los demás. Pero los ojos de Derek  brillaban con  intensidad y anhelo implícito.

Payne comió bastante, a un ritmo lento...pero sin parar. Llevaba dos días sin probar bocado, y la fruta de la ultima  media hora ya se le había licuado en el estómago. Todo lo que había en la mesa se le antojó exquisito. Darius le presentó en voz baja todo aquello que veía y  que no conocía:  faisán, pierna de cordero acompañado con setas, búdin de ciruelas, vinos y demás libaciones.  Se sintió complacida por el trato que le ofrecía el macho guerrero en la mesa, era agradable, atento y educado. Y su rostro estaba tranquilo, sereno. Darius así sí le gustaba, tenía que reconocerlo.

 Las dos hembras  de la familia  la observaban anonadadas, pero Payne simplemente las ignoró. Se fijó en que casi no tocaron los alimentos del plato, y entonces entendió porque esas hembras  tenían  esa apariencia tan frágil, y estaban tan delgadas.  No sabía lo que el destino le deparaba...pero lo que veía delante de ella no era lo que ella aspiraba a ser.

 La comida transcurrió de forma apacible.  Cuando se consideró que todos habían terminado , todos se levantaron de la mesa y se encaminaron hacia el salón.  Payne se acercó al oído de Darius  en un intento de que los demás no la oyeran aun con los sentidos agudizados de la raza.  Al acercar su rostro a Darius el aroma inconfundible a sándalo del macho la hizo estremecerse. Tragó saliva e ignoró el estimulo olfativo que estaba ocasionando que su pecho que calentara de nuevo bajo sus ropas.
– Sire ¿ es  posible que nos preparen una cesta con alimentos para el camino? Todo estaba delicioso ...y aun tengo hambre.-

Darius casi dio un salto al notar el aliento de la hembra en su cuello. No se esperaba ese acercamiento tan cercano de la elegida y todo su cuerpo respondió a ella. Su erección se endureció, cosa que parecía imposible después de haber estado apretando contra sus pantalones de cuero durante toda la comida. El sonido melodioso de la voz de la elegida se le metió en el cerebro pero sus palabras aun mas.  Su corazón dio un brinco ante su petición ¿ estaba solicitando algo de él? ¿ y con educación? El macho protector que habitaba en  su interior se hinchó de orgullo y se alegró un poco ante el cambio de la hembra. No pudo negarse.

- Por supuesto, ahora hablaré con el servicio-

Darius  no creyó lo siguiente que sucedió. Payne cogió su mano y la apretó suavemente.

– Gracias Darius, hijo de Marklon. En verdad sois un gran macho de valía.-

Payne soltó la mano y le sonrió   dulcemente.   Darius desconcertado pero disimulando su estado, se separó de ella y se dirigió hacia el mayordomo.




Payne sonrió interiormente cuando le vio  dirigirse hacia el mayordomo. Le dolía la cara de sonreír tanto...fingir no estaba hecho para ella. Pero había visto que las hembras cuando hacían eso, conseguían lo que querían de los miembros del otro sexo. Necesitaba aprovisionarse para su huída y una cesta la podría llevar con ella al desmaterializarse.  Ya había conseguido que la doggen que la había atendido al despertarse, hubiera preparado  para ella ropa masculina  de su tamaño- Convencerla había sido fácil . Darius no había mencionado en la comida donde pensaba llevarla, pero sabía porque él se lo había dicho, que su mahmen le había encargado custodiarla...así que el santuario era su ultima parada. Y no pensaba volver.

Abandonó el comedor junto con la familia mientras los dos machos de la casa la acompañaban, sobre todo el hijo mayor de Pollok, que seguía  la observándola fascinado. Payne notó como el aroma del macho aumentaba cuando ella se le acercaba.  Contrariamente a lo esperado, ella no tuvo ninguna respuesta fisiológica ante el efluvio del aristócrata. Y era un ejemplar muy atractivo según los cánones de la raza. Rubio y alto como su padre, pero de mayor envergadura y  robustez , seguro que era  uno de los machos mas perseguidos por las hembras de la glymera. A Payne le extrañó que el macho no estuviera emparejado, ya que visiblemente había pasado su transición hacía tiempo. El misterio se resolvió al pasar por delante de un cuadro en el cual el  primogénito de la familia aparecía acompañado de un hembra hermosísima. Cuando Payne se detuvo a contemplar la pintura, Regina le aclaró en voz alta.
– Esa era la shellan de mi hermano, hizo su transito al Fade  el año pasado durante el parto de su hijo...ambos lo hicieron .- El semblante de la hembra se entristeció. Payne no pudo evitar  intentar consolarla poniéndole la mano sobre el  brazo:
- Estoy segura de que ambos cruzaron al Fade  en paz y alegría, Regina. Les tendré presentes en mis plegarias a la venerable madre.-

La hembra sonrió complacida y siguió andando. Payne sintió un extraño hormigueo en su espalda y se dio la vuelta para encontrarse al protagonista de la pintura mirándola fijamente. Payne disimulando, se dio la vuelta y le sonrió con educación. Derek  se acercó a ella , intensificando de nuevo su aroma. Cogió su mano y la besó  inclinándose hacia ella sin que  pudiera  hacer nada  al respecto.  Payne siguió  sin sentir nada hacia él, su cuerpo no respondía al  estimulo olfativo que le estaba  enviando...nada que ver con la reacción al tener a Darius sobre ella, besándola. Ese mero pensamiento la hizo estremecerse de arriba abajo. Derek sonrió complacido,  sin duda pensando que el estremecimiento era por su acercamiento.

– ¿Debéis marcharos tan pronto de nuestra casa, mi señora? Apenas habré podido disfrutar de vuestra compañía unas horas.  La noche palidecerá con vuestra ausencia-

La sorpresa de Payne fue mayúscula al oírle. No estaba muy versada en las costumbres sociales ,pero juraría por su padre muerto e incinerado que ese macho la estaba...¿cortejando? No supo si sentirse complacida o simplemente aterrorizada. Pero iba  a  jugar todas las bazas que pudiera.

– ¿Deseáis que me quede, Sire? - ¿ Había sido su boca la que había pronunciado aquellas palabras de forma suave y encantadora?. Dioses , sus hermanas si que estarían complacidas al verla actuar de esa manera.

– Por supuesto, nuestra hospitalidad es amplia, una elegida en nuestro hogar sería un privilegio para cualquier casa de categoría que se precie. – Los ojos de Derek decían mas que su discurso. Su aroma especiado iba en aumento y la promesa de su mirada era inequívoca. La deseaba a ella. Payne iba a responderle pero no pudo. Algo que emanaba un fuerte aroma a sándalo especiado  la sujetó fuerte del brazo y la girarse hacia la derecha.


 Indignada , enfrentó la mirada de Darius que la miraba con sus ojos azules brillando con furia. Luego dirigió su mirada al brazo que la sujetaba .

– Sire, soltadme - su tono de voz era vehemente-...o el primogénito de la familia creerá que me tenéis prisionera y no que sólo sois mi ghardian. Podeis estar tranquilo, Sire...Derek no va  a hacerme ningún daño -

Darius la soltó de repente como si quemara y  dirigió su mirada a Derek sin pronunciar palabra. Estaba furioso, con todos sus instintos de  macho en alerta. Pero Payne tenía razón. Su reacción   había sido desmedida  y poco lógica. Tampoco podía abrir la boca. Había podido contener el gruñido que se había alojado en su garganta al ver a Payne siendo  acechada por  Derek, pero sus colmillos  sí se habían elongado en su boca.
El Mía palpitaba en su cerebro y casi no le dejaba pensar.
Si  abría la boca , no habría vuelta atrás y tendría una confrontación con el joven aristócrata.
Lo que ahora no les convenía.
Tuvo que  controlar  todos los impulsos que tenía de desgarrarle la garganta y clavarle  el puñal en el corazón. Volvió  su mirada a Payne solo dijo:

- Se está haciendo tarde señora y nos queda mucho camino por recorrer.  Ya está todo dispuesto en el carruaje. Podemos ir al salón a despedirnos de la familia.-

Con una leve inclinación de su  cabeza que le costó toda la disciplina  aprendida en su vida,  asintió ante Derek, y   extendió su brazo invitando a la elegida a que se adelantara ante él.

Se arrepintió  de no haberle desgarrado la garganta al joven macho cuando este le brindó su brazo a la elegida y esta se  lo aceptó mirándole de soslayo. La sonrisa y el porte triunfal del macho aristócrata solo hizo que la sangre de Darius se acelerara y pareciera lava fundida bajo su piel. Le picaban horrores sus colmillos.

Tenían que irse ya de la mansión de los Pollok. Si  no lo hacían, acabaría teniendo un problema serio...y el aristócrata terminaría muerto. Una tremenda ironía cuando él había sido el que lo había devuelto  sano y salvo años atrás.

En  ese momento  él sintió en sus entrañas que el viaje iba a ser largo  y nada fácil.

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