Payne estuvo a punto de incinerar ahí mismo al macho llamado Darius por haberla apresado. Le había impedido escapar y desmaterializarse siendo mas rápido que ella . Empezó a sentir en su fuero mas interno una especide de respeto y admiración por haber sido mas rápido y mas inteligente al preveer sus movimientos. Pero sólo en su fuero interno. Ahora sólo quería acabar con la osadía del macho.
Iba a estallar en su furia ígnea , pero la parte racional de su cerebro le recordó que él no era el culpable de todo aquello. Como buen siervo de la Virgen Escribana, Darius sólo hacía lo que se le había indicado hacer...y eso la ponía aun mas furiosa por no poder descargar su rabia en la verdadera responsable de todo. Su mahmen.
Que ilusa había sido al creer que ella la dejaría huír del santuario y la dejaría vengarse de la muerte de su hermano sin tener que asumir las consecuencias. Había cometido el mas ruin de los pecados, había cercenado la vida de aquel que la había engendrado, uno de los mayores crimenes que podía cometer un vampiro. Y su mahmen era conocida por seguir al pie de la letra las leyes, Nunca hacía excepciones, nunca. Su hermano había muerto por culpa de esa maldita fijación.La iba a castigar al volver y había solicitado a uno de sus mejores guerreros que fuera a apresarla.
Tragó saliva y se obligó a mantener el control. Apretó los puños y casi le chirriaron los dientes con la fuerza con la que apretó la mandíbula. Bajó su mirada hacia la esposa que le había colocado el macho, él sujetaba el otro extremo como si buscara colocárselo en la otra muñeca.
- Soltadme, Darius, Hijo de Marklon-
Ordenó saltandose los protocolos establecidos y tratándolo como si un vulgar lacayo se tratara aunque hubiera pronunciado su nombre completo. El tono de su voz no dejaba lugar a dudas, estaba escupiendo las palabras.
El macho se limitó a sonreir de medio lado y a poner el otro extremo de la esposa en su propia muñeca. Payne no creía lo que estaba viendo.
- No pienso hacerlo, es la única manera que veo que tengo de teneros controlada. – Contestó él sin levantar casi la voz, con un temple que ella ahora no tenía.
- ¡ Soltadme he dicho!- estiró con fuerza de las esposas solo consiguiendo encontrar la resistencia del macho al frenarla. No consiguió mover el brazo ni un centímetro. La fuerza de ese macho era colosal. No se extrañó. Era uno de los miembros de la daga negra, así que la enorme fuerza era algo habitual en esos machos seleccionados geneticamente para la guerra.
No quería usar la parte heredada de su madre, no con alguien inocente...pero este macho estaba consiguiendo que se replanteara la palabra inocente, de hecho la temperatura del aire circundante volvía a calentarse por momentos. Indignada por ser ignorada, volvió a intentar tirar de las esposas y se volvió a encontrar con la oposición de la fuerza del guerrero. El se rió abiertamente.
- ¿ De verdad creeis que conseguireis hacer algo tirando de mi brazo? Sois obstinada y mas ilusa de lo que imaginaba. Os queda mucho por aprender de este lado elegida, como modales y obediencia.
Payne perdió el control. No podía tolerar que le perdiera el respeto de esa manera, ni tamaña desfachatez por parte de nadie. Como había decidido no usar su capacidad mistica, resolvió usar lo que podía medirse perfectamente con el macho que tenía en frente: la fuerza. La mano que tenía libre se levantó de repente y buscó golpear contra el rostro que tenía enfrente, en una sonora bofetada.
No llegó a su destino.
Darius fue de nuevo mas rápido e interceptó la extremidad, agarrandola por al muñeca, evitando así el golpe.
– Os queda mucho por aprender, elegida-
No supo bien como sucedió, pero de repente, Darius hizo un rapido movimiento y volvió a colocarse detrás de ella, retorciendole el brazo que tenia sujeto por la muñeca.
– No soy un macho que use la fuerza bruta si puedo usar la diplomacia. No creo en la violencia cuando puedo usar la palabra, pero os juro aquí mismo elegida, que si volveis a levantar la mano contra mi persona, usaré el mismo rasero que estais aplicando vos misma. Me dará igual que seais una hembra, si sabeis alzar la mano como un macho, entonces tambien sabeis recibir la respuesta como tal. –
La vehemencia con la que había hablado consiguió que un escalofrío recorriera su espalda. Darius inspiro una bocanada de aire y trago saliva como si le costará soltar aquellas palabras. Payne intentaba controlarse para no estallar en llamas. El macho no sabía lo que estaba haciendo...y no debía saberlo.
Esto no estaba yendo nada bien y todo era por culpa de su impetuosidad...como tantas veces se le había dicho en el santuario. El agarre al que Darius la tenia sometida, le dolía, pero no iba a protestar. Nunca. Ella podía soportar todo lo que le hicieran. Pero ahora se trataba de lograr una retirada digna y airosa y encontrar una estrategia que le permitiera conseguir lo que ella quería: no volver al santuario. Cuando Darius le hablo de nuevo, carraspeó primero como si pensara como hablarle. Se le notaba enfadado pero estaba controlándose,
- No deseo haceros daño, elegida Payne...simplemente tengo que hacer lo que se me ha ordenado.
¿ Se puede saber que os pasa? Como elegida tendriais que estar mas que contenta de regresar al santuario.-
Payne se dió cuenta de lo injusta que estaba siendo con aquel macho. Sabía por los pergaminos y por las historias de sus hermanas, que Darius era uno de los hermanos mejor valorados por las elegidas, era famoso por el trato educado y amable que tenía siempre con ellas. Era un macho de valia , guerrero de fuerte brazo y de juicio justo. En cambio ella misma era conocida entre sus hermanas por lo impetuosa y falta de juicio a veces.
Se enderezó y arqueó su espalda hacia atrás , intensificando el agarre que tenia sobre ella , pero no le importó notar como su brazo le dolia. Queria hablarle lo mas cerca posible. Notó como su espalda chocaba contra el amplio pecho del guerrero. La respiracion entrecortada de Darius la dejo perpleja.
– Así sería si no me hubiera escapado del santuario, Darius Hijo de Marklon.-
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