domingo, 8 de julio de 2012

Escena 16. Luz blanca






Darius andaba enfrascado en medio del ataque de aquel grupo de asesinos e intentaba alejarles todo lo posible del coche. Cuando se había materializado en el exterior, apenas había podido esquivar los ataques del grupo de restrictores que habían hecho detener el carruaje en el camino. Un árbol caído había sido su estrategia. Algo simple y efectivo. Los pobres doggens no habían tenido ninguna oportunidad.

Se vio enseguida en medio de la lucha. Sin tregua, le atacaron, lo que él había agradecido en su fuero interno porque su cuerpo pedía desde hacía días alguna válvula de escape a tanta tensión. Ahora ya no estaba tan seguro de su alegría inicial.

Necesitaba concentrarse en el momento. Y en ese momento tenía a los seis atacándole. De un impulso , arremetió con el mas cercano con un golpe del puño de la espada corta que blandía en su mano derecha . La daga en la mano izquierda dio de pleno en el corazón de un segundo restrictor que se abalanzo sobre él por ese flanco ,tras un giro circular de su codo. Las heridas le dolían pero el no podía detenerse. Giraba sobre si mismo manteniendo a raya a los cuatro que quedaban y que estaban decididos a acabar con su vida. No podía dejarse vencer. Por la raza, por sus hermanos. Por la hembra.



El muslo derecho apenas le sostenía. Una estocada certera de uno de esos malnacidos se había abierto paso a través del músculo de su pierna. Su capacidad regenerativa había impedido que sangrara demasiado pero apenas notaba la extremidad, lo que significaba que la hoja había entrado mas profundamente de lo que había creído en un principio. Tenía además múltiples heridas en el resto de su cuerpo y un rasguño de un balazo en el costado. Las heridas iban sanando, y cerrándose mientras otras eran provocadas por aquellos cuatro que se negaban a volver con el omega.

Que estaban haciendo ese grupo de seis interceptándoles en el camino no tenia ni idea. Pero ahora su prioridad era luchar, no pensar. No sabía cuanto tiempo podría aguantar el embate. Había conseguido inutilizar a dos de ellos, uno de ellos en el suelo agonizando, esperando la estocada final. Su objetivo eran tendones, manos, cuellos...cualquier maldita cosa que les inutilizara . El objetivo primario era acabar con su elevado numero. Luego ya les devolvería con su creador. Los doggens que conducían el carruaje habían muerto sin poder él evitarlo, ahora su meta era que la elegida quedara con vida aunque él muriera.


Y entonces fue cuando de reojo lo vio. La observó debajo de aquel restrictor a punto de ser trinchada por la daga que levantó contra ella. El corazón se le detuvo en el pecho y un horror absoluto nubló su mente y todo raciocinio se fue al traste en lo mas remoto de su consciencia. Sus instintos mas ancestrales estallaron llenando cada célula de su cuerpo con furia y energía renovada. Gruñó como un animal y dejó salir el aire en un bramido mientras giraba hacia la dirección donde estaba ella, embistiendo todo lo que estaba a su paso. No sentía su pierna pero esta respondió cuando su cerebro automáticamente impulsó su cuerpo hacia la elegida en una loca carrera contra el tiempo para detener la letal hoja. Ni lo pensó, pero desmaterializarse no era posible, estaba demasiado frenético y había perdido mucha sangre. Oyó a su espalda los gritos de sus enemigos frustrados persiguiéndole, pero su prioridad era ella . Todo pareció detenerse... los restrictores, el viento , el tiempo.
Apenas vio lo que sucedió realmente al estar ocupado en quitarse rápidamente al macho que le interceptó. Cuatro detrás y uno delante. Se multiplicaban como moscas delante de la mierda.

Y entonces fue cuando algo estalló en un ruido sordo e hizo que todos centraran su atención una fracción de segundo en el origen de la explosión. El restrictor que había estado sobre Payne ahora estaba esparcido por doquier y el olor a carne dulzona chamuscada casi le provocó arcadas. El pequeño segundo en el que sus atacantes quedaron estupefactos fue aprovechado por él para ensartar con su espada el corazón del idiota que se había cruzado en su camino.

Un rápido vistazo sobre la elegida que estaba de pie y brillando en una incomprensible luz blanca, lejana al foco de la pelea, sana y salva , le alivió el espíritu. Tenía la misma expresión que su padre, el bloodletter, el mismo semblante cruel y despiadado con una sonrisa diabólica en los labios. No quiso buscarle explicación a nada de lo que veía...en ese momento solo había dos pensamientos en su cerebro: proteger a su hembra y acabar con la amenaza. Si, su cerebro la llamaba su hembra y tampoco iba a darle vueltas ahora .
 No era el momento.
Se dio la vuelta y encaró a los cuatro que le seguían y que aun estaban asimilando la visión de su compañero estallar en pedazos . Eso le dio una ventaja que aprovechó inmediatamente, Usando su espada y el puñal de caza cortó dos cuellos con golpes simples y limpios de su espada corta. Los rostros sorprendidos de los otro dos aparecían y desaparecían mientras manos rodaban y la sangre se esparcía y salpicaba en su pecho. La ventaja de la sorpresa no duró mucho tiempo. Como impulsados por una inercia invisible, ignorando la falta de algún apéndice, los asesinos volvieron a atacarle . No vio a dos de ellos que salían de la maleza y se dirigían directamente hacia Payne.


Payne brillaba en medio de una luz blanca y maldita fuese si no se sentía eufórica. La sangre corriendo por sus venas después de haber acabado con la vida de aquel hijo del omega era para lo que siempre había nacido. Pero esa euforia inicial se vio eclipsada cuando se hizo consciente de que dos de aquellos asesinos iban directamente hacia ella.

Propulsada por algo innato, se lanzo en busca de la daga que había perdido con el primer restrictor y se agachó también a coger la que el asesino iba a usar contra ella. Nunca antes había usado armas, pero algo muy dentro de ella la empujaba a hacerlo con determinación.

 Esquivo el primer ataque con la espada del que se lanzó sobre ella primero y como salido de la nada, su cuerpo giró en redondo para colocarse detrás del asesino. Le clavó la daga en la base del cráneo. EL grito del restrictor se le metió en los tímpanos pero no tuvo tiempo de deleitarse con ello. El segundo atacante se lanzó sobre ella y apenas le dio tiempo a colocar el cuerpo del primer atacante entre ella y su espada. El segundo restrictor bufó frustrado al ver que había ensartado a su compañero en vez de a ella. Instintivamente vio un hueco y una oportunidad y lanzó el puñal del restrictor contra su cara. El puñal acabó en el ojo izquierdo del muerto viviente. Y no le detuvo. Con el puñal ensartado en el ojo el asesino seguía yendo a por ella. Fintó y salió de detrás del escudo de carne sacando la daga de Darius de la base del cuello del primero . Sólo disponía de esa arma y no sabia que hacer para detenerle.

Tuerto...estaba tuerto. Tenia que servirle de algo, por muy hijo del omega que fuera. En medio de esquivas y golpes que no acertaban, consiguió entrar por el lado ciego del enemigo y gracias a algún dios que se puso de su parte...consiguió clavar la daga de Darius en aquel oscuro pecho donde debería estar su corazón. El restrictor estalló en medio de un charco putrefacto negro. Payne resoplaba mientras observaba aquella inmundicia ...y no se quedó quieta. La sangre en sus venas pedía mas destrucción, mas muerte...mas sangre pútrida desparramada. Se dirigió hacia el que ella había dejado en el suelo inhabilitado y en medio de todo aquello, consiguió golpearle un par de veces para noquearlo y clavarle el puñal en el pecho. Estalló como el primero. Aferrando fuertemente el puñal levantó la cabeza y lo que vio casi la desmoralizó.

 Darius estaba luchando frente a dos asesinos de pelo blanco...que parecían ser muy duchos en el arte de la guerra. Olía su sangre fresca, veía que no movía bien su pierna derecha y su respiración era muy dificultosa. Entonces el corazón se le detuvo a ella. Uno de los asesinos consiguió evitar los certeros golpes del vampiro, entrar a distancia corta y clavarle su puñal a un lado del abdomen. El guerrero, sin proferir grito alguno y con los colmillos extendidos mientras gruñia al asesino, aferró con su propia mano la  que sujetaba el puñal para acercar hacia él al asesino con su mano izquierda,  y con la derecha, clavó su propia arma en el corazón del asesino. El segundo iba a cortarle el cuello. ..y lo hubiera hecho si Payne no se hubiera desmaterializado detrás de él y pateado en la piernas, desequilibrándolo.

Darius no perdió tiempo, perdiendo sangre y con el puñal en el abdomen provocándole un absurdo dolor, consiguió encarar al que Payne habia lanzado al suelo apuñalándole también.
Desapareció como los demás ..en medio de un charco negro. Payne se acercó respirando dificultosamente hacia Darius, y él vio como ella iba girando su cabeza y extendiendo sus sentidos comprobando la seguridad del entorno...mas que una elegida, parecía un soldado. Con la misma determinación en su mirada. Darius solo esperaba que no aparecieran mas enemigos.

– ¡Sire! – Payne se agachó al mismo tiempo que le sujetaba para que el no cayera en el suelo. Darius intentó ponerse de pie apoyándose en la elegida...pero la herida del abdomen estaba minando sus fuerzas. La hembra le sujetó bien fuerte y lo depositó en el suelo suavemente. Vaya un macho de valía estaba él hecho. Era ella la que le cuidaba a él en vez de ser él el ghardian de la hembra.

– Tenemos que irnos...pueden aparecer mas.- Dijo Darius con gran esfuerzo mientras se palpaba el abdomen. El puñal seguía alojado ahí. Payne le miraba recuperando el ritmo de su respiración, pero el miedo estaba alojado en sus ojos cuando se dio cuenta de la sangre que manaba de la herida. Demasiada para su gusto.

– Decidme lo puedo hacer Sire.-

Darius estaba poniéndose pálido por la perdida de sangre y los pensamientos no iban muy fluidos en su cabeza, pero la determinación con la que la hembra le había hablado y mirado le dio fuerzas para pensar y sacar algo en claro.

– Tengo que sacar el puñal, y cerrar la herida la mismo tiempo. Tenemos que encontrar a algún sanador de la raza...pero estamos demasiado lejos de cualquier lugar. Deberías ir a buscar a alguien tu que puedes desmaterializarte.-

- ¿ Y dejaros solo? Ni hablar, además, ¿ donde me desmaterializó? No conozco los lugares para ir dando saltos a ciegas.-

Darius asintió con la cabeza. ¿Que otra opción había?

Payne respiró profundamente y cerró los ojos. Darius la observó curioso,la hembra parecía estas pensando en algo. Al final Payne abrió los ojos de repente .

– Jamas he usado mi capacidad de esta manera Sire, pero quizás pueda ayudar en algo, mientras lo hago..- ella carraspeó, parecía que le costara decir aquello que iba a decir. Se levantó la manga y le ofreció la muñeca-. ..bebed Sire, eso os ayudará aguantar hasta que consigamos llegar a algún lugar.

Darius no entendía a que capacidad se refería Payne pero cuando vio el ofrecimiento de la muñeca de la elegida...no pudo controlarse. Los colmillos se alargaron sólos y todo su cuerpo respondió a la llamada de la sangre, al ofrecimiento de la hembra. Ella era un elegida, él un guerrero. Esto si podía hacerlo sin reservas. Respiró para poder controlar la sed de sangre y el dolor que en aquel momento crecieron a niveles insoportables, y luego sujeto la muñeca de la elegida mientras la acercaba a su boca.

Payne sintió el mordisco de Darius y dio un pequeño salto ante la invasión de su carne. Nunca antes había alimentado a nadie, todo era nuevo para ella. Se había negado a hacerlo en el santuario, siempre alejándose de los machos de su raza...pero en ese momento le pareció lo mas lógico. Darius necesitaba aguantar lo que pudiera hasta que ellos consiguieran llegar a un sanador. Payne ya había decidido que iba meter a Darius en el coche e iba a continuar el viaje donde tuviese que llevarle. Le necesitaba fuerte para poder soportar el viaje y luego la posterior intervención del sanador que encontraran. Daríus necesitaba todo lo que ella pudiera darle para aguantar hasta ese momento.

Una sensación de calor en su bajo vientre empezó a crecer a medida que Darius succionaba, a medida que notaba como su sangre abandonaba su cuerpo y entraba en el del macho. Algo parecido a lo que sintió cuando él la había empotrado contra aquella pared. Esas imágenes cruzaron su cerebro a velocidad de vértigo y entonces notó como su cuerpo empezaba a brillar. Pero esta vez no era su furia ígnea. Era la luz  sagrada que fluía a través de ella. La misma que había aparecido un par de veces mientras había estado con Darius. Algo apareció en la mente de Payne , saliendo de sus mas arraigados instintos. Sin pensar en lo que hacía, puso mano sobre la herida rodeando el puñal con sus dedos. Empezó a brillar mas fuerte, y esta vez supo como canalizar esa energía que fluía siempre a través  de ella.  La idea original habia sido usar su poder igneo como cauterizador, pero esto...esto le pareció lo correcto.  Y contrariamente a lo que había jurado hacer al escapar del santuario, rogó a aquella que la había engendrado para  que  Darius no muriera. Para que le permitiera recuperarse. Canalizó la energía que fluía a través de su brazo , derramándola directamente sobre la herida.

Darius se estremeció un poco, pero no dejó de succionar y parecía que estaba demasiado enfrascado en la alimentación para darse cuenta de lo que realmente estaba haciendo Payne. Payne sintió como de ella fluía todo, su sangre, su energía...de repente el mundo empezó a volverse borroso. Sabía que iba a desmayarse de un momento a otro, pero siguió con los dos procesos hasta que algo en su interior le dijo que se detuviera. Retiró su mano del abdomen de Darius con cuidado.El brillo de su piel se había apagado y ella ahora respiraba dificultosamente. El aire le faltaba, y su sentido de supervivencia hizo el resto. Habló por ella.

– Sire, parad...estais bebiendo demasiado...-

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